Recipientes para la alimentación de las psitácidas
Otros elementos que pueden influir negativamente en la calidad de la alimentación de nuestras psitácidas son los comederos que empleemos como soporte para el suministro del alimento diario a las aves. Un producto de calidad se deteriorará antes o perderá parte de sus cualidades si le dejamos hasta que el ave lo ingiera en un comedero que no pueda ser limpiado convenientemente y en el que queden de manera continuada restos de comida de anteriores festines.
Por lo tanto los comederos deben de ser elementos fácilmente lavables e higiénicos, sin recovecos, ni dibujos en los que se quede acumulada la comida que posteriormente se pudrirá, enmohecerá y facilitará la proliferación de microorganismos, contaminando los alimentos que coloquemos a diario en este recipiente. Además tienen que ser atóxicos y fáciles de retirar para su desinfección y relleno. El tamaño y el material del que esta hecho tiene que ser los apropiados para las aves que vamos a alojar.
Las dimensiones de un comedero han de ser tales que puedan contener algo más
de la cantidad de comida que van a tomar las aves que lo usen durante un día.
Teniendo en cuenta lo destructivos que pueden ser los picos de algunas de estas
aves es conveniente escoger cuidadosamente el material del que van a estar hechos.
Por ejemplo para animales como guacamayos y cacatúas, así como
otras grandes psitácidas, es necesario utilizar recipientes colgantes
de metal duro, en el que por mucha fuerza que apliquen lo máximo que
conseguirán es doblar los ganchos de sujeción. Las aves de menor
tamaño y menos destructivas utilizarán recipientes colgantes de
plástico o platos de vidrio, plástico, cerámica o barro.
El numero de comederos, así como su disposición por el recinto también es un dato a tener en cuenta. Emplazaremos un número tal de recipientes y repartidos de tal forma que eviten las peleas, si hay varios pájaros, por los lugares de alimentación. También procuraremos no situar los comederos debajo de perchas y posaderos para que las deyecciones de los animales no caigan directamente sobre la comida, y tampoco situar los comederos debajo de una zona descubierta del recinto donde la comida se mojará en caso de lluvia o se contaminará con la caída dentro de la jaula de polvo, ceniza o cualquier otra sustancia en suspensión.
Es recomendable llenar cada recipiente con un tipo de alimento distinto, sin realizar mezcla alguna por lo menos en un principio, para así poder controlar lo que se come de cada tipo de alimento y cual es el preferido de cada loro. De esta forma podemos determinar las proporciones de semillas y alimentos en general, que tendremos que suministrar en una hipotética mezcla a nuestras mascotas.
Mucho cuidado con las tolvas dispensadoras de semillas que presentan dos graves
problemas: Por una parte como tenemos una tolva de alimentación reduciremos
el numero de visitas al recinto para suministrar alimento, con lo tardaremos
más tiempo en percatarnos si existe algún problema y retrasaremos
la atención de alguna de nuestras aves en el caso de que estén
enfermas o heridas. Por otra parte corremos el peligro de que confiados de que
tienen comida para varios días descuidemos la atención a nuestras
mascotas, y cuando volvamos a verlas de nuevo llevarán tres o cuatro
días sin comer por que se atascó el mecanismo de la tolva. Si
las aves van a estar desatendidas durante un par de días es mejor colocar
en el alojamiento un plato abierto.