La alimentación de los conejos enanos
Los conejos son herbívoros. Su dieta se compone de diversos vegetales,
con un componente fibroso preponderante, es decir, comen mucho forraje y poco grano.
El tubo digestivo de los conejos es peculiar, su estómago es muy pequeño,
y las paredes de este órgano son delgadas y apenas musculadas. El alimento
se mueve a través del intestino empujado por la porción de alimento
inmediatamente superior, que a su vez se mueve empujada por la anterior y así sucesivamente (transito pasivo). Poseen un ciego en el que la celulosa se transforma en sustancias digeribles para el conejo por acción de las bacterias que allí viven. El alimento tarda varios días en atravesar el tubo
digestivo.
Las peculiaridades de sus procesos digestivos hacen que los conejos necesiten una dieta muy especial. Debe de contener gran cantidad de celulosa, y no debe contener demasiados azúcares simples o almidón que pueden fermentar rápidamente en el lento tránsito intestinal.
Además los conejos necesitan comer cada poco tiempo para que el transito de alimento se mantenga, por lo que comen pequeñas cantidades de cada vez. Se ha estimado que un conejo puede ingerir alimento hasta 80 veces al día.
Otra particularidad de los lagomorfos es que llevan a cabo coprofagia de manera
fisiológica. Los alimentos en el ciego se degradan dando lugar a numerosos
compuestos a los que se suman vitaminas generadas por las bacterias que allí
viven. El paso desde el ciego hasta el ano del alimento no permite al animal
absorber todos los nutrientes que contiene, por eso necesita que pasen una segunda
vez por su intestino delgado. Existen dos tipos de deposiciones. Las primeras
son las típicas bolitas duras y secas que estamos acostumbrados a ver,
que son el resultado del segundo tránsito intestinal. Tras el primero
se producen unas heces, sobre todo por la noche, que recuerdan vagamente a las
uvas, encapsuladas, de superficie brillante y más voluminosas que las
normales que reciben el nombre de contenido cecal. El animal ingerirá
estas heces, si es posible directamente desde su ano. Esta coprofagia le permitirá
aprovechar las vitaminas, proteínas producidas por las bacterias del
ciego además de la celulosa degradada. Si el animal no puede ingerir
este tipo de heces va a sufrir trastornos digestivos y dietéticos importantes.
Por tanto es importante que el material de fondo de la jaula no se adhiera al
contenido cecal (el conejo se lo comería y tendría problemas,
o no se lo comería por tener algo pegado, con lo que también tendría
problemas) y que no tenga reja con bandeja debajo (si el contenido cecal cae
a la bandeja el conejo no podría llegar a ella).
Una vez explicado el funcionamiento de su digestivo, ¿que les damos
de comer?.
Existen tres componentes principales en la dieta de un conejo. El forraje seco,
los alimentos concentrados y los alimentos verdes. El forraje, fresco o seco,
debería ser el componente principal de la dieta. El mejor forraje seco
que podemos dar a nuestros conejos es un heno de buena calidad. Un buen heno
está formado por variedad de plantas, tiene un olor agradable y no esta
mohoso o descolorido. El heno ha de darse en una reja especial para forraje.
Los alimentos concentrados han de darse en cantidades mínimas por los
problemas digestivos que podrían causar a nuestra mascota. Formarían
este grupo alimentos muy energéticos y ricos en hidratos de carbono como
los cereales. Nunca deben de suministrarse en una cantidad superior a 10 g.
por Kg. de peso vivo del animal y día, y siempre han de darse triturados,
pues de otra manera nuestro conejo podría comerlos enteros, con lo que
se digerirían mal y darían problemas. En el comercio pueden encontrarse
dietas formuladas para conejos que contienen pienso en pellets además
de los citados cereales (que por cierto no suelen estar triturados). No han
de darse más de 40 g. por kg. de esta mezcla por día.
Los alimentos verdes pueden constituir el 45 % de la dieta, pero hay que acostumbrar
poco a poco al animal. Si de golpe le suministramos una gran cantidad de alimentos
verdes le provocaremos una diarrea. Si nuestro conejo no está acostumbrado
al alimento fresco, deberemos de ir aumentando todos los días poco a
poco su cantidad hasta alcanzar los límites deseados. NUNCA cambiemos
bruscamente la dieta de nuestro conejo o introduzcamos de golpe un alimento
nuevo. Como alimento verde se les puede dar trébol (no más de
un 20 % del total de forraje verde), alfalfa, diente de león, llantén,
zanahoria, pera y manzana (peladas)... también hierbas aromáticas
como la salvia o la menta serán aceptadas. El alimento verde puede dejarse
unas tres horas en la jaula. Si después de este tiempo no ha sido consumido
se retira. También puede mezclarse con el forraje seco.
También existe alimento en pellets para los conejos, pero al igual que
para otras mascotas, la dieta sólo a base de estos puede resultar monótona.
Podemos incluirlos como un componente más, pero no como el único.
NUNCA debemos dar piensos para conejos de granja, pues contienen antibióticos
y promotores del crecimiento que nuestras mascotas no necesitan.
No olvidemos las necesidades de roer de nuestros pequeños amigos. Les
encantan las ramas. Las procedentes de abedules, hayas, alisos, álamos,
sauces, avellanos, manzanos y perales son apropiadas. No olvidemos nunca que
cualquier forraje, rama o elemento que utilicemos en la alimentación
de nuestros animales tiene que estar libre de residuos de pesticidas, metales
pesados u otras substancias peligrosas. Siempre hay que darles la comida a temperatura
ambiente y nunca fría
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