Según lo expuesto es posible concluir que si bien los gatos suelen ser de hábitos independientes y no necesitan de la vida en grupo para su subsistencia, existen determinadas condiciones de vida en las cuales pueden adaptarse a, o incluso necesitar, la convivencia en grupo estableciendo interacciones sociales entre los miembros del mismo. Es por ello que, según las circunstancias, los gatos pueden actuar como una especie asocial, parcialmente social o incluso social.
En lo que respecta al comportamiento sociable, es decir la sola disposición o inclinación de los gatos hacia otros seres de su misma o de otra especie, este es particularmente elevado no solo entre congeneres sino especialmente entre los gatos y los seres humanos. La sociabilidad del gato hacia estos últimos tiene su origen en el antecesor del gato domestico, el ya mencionado gato salvaje africano. Este felino, a diferencia de otras especies de gatos salvajes, evidencio desde su primer contacto con colonias humanas una inclinación para permanecer cerca de las mismas sin reaccionar frente a la presencia del hombre. Esta característica seguramente brindo a estos gatos beneficios acerca de la explotación de las mayores concentraciones de roedores que habitaban alrededor de las granjas.
A su vez la proximidad del hombre seguramente provoco una menor densidad de
predadores lo que probablemente aumento las posibilidades de éxito en
la procreación y en la supervivencia
de los individuos. Esta es la causa mas probable para la explicación
de porque los gatos domésticos correctamente socializados con los seres
humanos no solo no huyen de los mismos sino que además buscan su compañía.
El gato domestico se habitúa fácil y rápidamente a la presencia humana, aunque conserva un amplio margen de autonomía que le permite establecer sus propias normas de convivencia.
Tal es así que usualmente es el gato quien decide la oportunidad del acercamiento, siendo él quien elige buscar o aceptar las caricias, jugar o permanecer a cierta distancia de los miembros de la familia humana. Sin embargo, vale la pena aclarar que con los procesos selectivos que producen la aparición en escena de diferentes razas de gatos el comportamiento social y sociable de los miembros de esta especie esta sufriendo algunos cambios que generalmente llevan a aumentar su dependencia con el hombre. No obstante ello, dichos cambios no son suficientes, al menos hasta la actualidad, como para alterar la naturaleza o la intensidad de la mayoría de las respuestas comportamentales de los gatos.
En síntesis el gato domestico es un animal sociable que según
las circunstancias puede actuar como una especie asocial, parcialmente social
o incluso social, que ha elegido libremente la convivencia con los seres humanos
y que todavía conserva poco alteradas, en comparación con el perro,
tanto las características físicas como las comporta mentales de
su antecesor salvaje.
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