¿Cómo alzarle y sostenerle en brazos correctamente?
El primer paso es acercarte a él hablándole cariñosamente
mientras le acaricias la frente o la parte superior de la cabeza. No le ofrezcas
tu mano para que la huela, ni toques sus patas traseras, ya que la mayoría
de conejos lo considerarán una ofensa y podrían reaccionar atacando.
Después, puedes alzarle sujetando con una mano el pellejo que tiene tras
las orejas, con la otra situada en su trasero, y tirando hacia arriba. Otra
manera más sencilla para la mayoría de gente es poner una mano
debajo de su barriga, otra mano en su trasero, y tirar hacia arriba recostando
al conejo en tu pecho y sujetándolo por el trasero. En cualquier caso,
nunca debes alzarle agarrándole por las orejas o por el cuello.
Muchos conejos detestan ser alzados, sobretodo durante su adolescencia, y pueden
expresar su indignación moviéndose bruscamente, pataleando o mordiéndote.
Simplemente son intentos de volver al suelo, donde ellos tienen el control de
la situación. Sabiendo esto, puedes enseñarle a aceptarlo, así
que no desesperes.
La mejor manera de empezar a practicar es alzarlo desde su jaula, siempre que
el techo de ésta pueda ser abierto. Si no, déjalo suelto por una
habitación pequeña donde no encuentre sitios para esconderse,
como el cuarto de baño. Aplica lo explicado anteriormente, pero no lo
hagas de manera brusca o te atacará. Probablemente necesites varios intentos,
pero esa es la clave. Cuanto más practiques más confianza tendréis
tanto tú como él.
Cuando ya lo tengas arriba, vuélvelo a dejar en el suelo y recompénsale
con comida. Luego, repite el ejercicio y en poco tiempo su aprensión
disminuirá. Nunca presupongas que por tener a tu conejo en brazos ya
está seguro. Si se siente incómodo, puede intentar saltar para
escapar y eso no debe ocurrir jamás. Ya sabes que su esqueleto es extremadamente
delicado y una mala caída puede ocasionarle una rotura o fisura en algún
miembro, y te lo digo por propia experiencia. Si el conejo intenta escabullirse
de ti, sujétalo firmemente contra tu pecho hasta que se calme, y luego
Un consejo más: siempre que quieras sacar a tu conejo de la jaula, empújale
por el trasero. Así evitarás algún que otro mordisco. Y
si tu problema es que no quiere volver a entrar en ella, llénala de comida
y te aseguro que no podrá resistir la tentación de entrar.
El trance
Poner a tu conejo en estado de trance puede serte muy útil a la hora
de cortarle las uñas, darle medicinas, revisar sus dientes o calmarle
si se ha asustado por algo.
Debes sujetar firmemente a tu conejo durante toda la operación por si
se despertara súbitamente y diera un respingo. La mejor manera de empezar
es levantarlo del suelo y situar el brazo derecho entre sus patas traseras y
delanteras, de tal manera que las patas derechas queden a un lado, las izquierdas
al otro, y toda su barriga extendida por tu brazo. En ese momento debes empezar
con las caricias en su cara, frente y mejillas, y notarás como se va
relajando hasta el punto de que la cabeza se le cae hacia un lado.
Tras pocos minutos de caricias, verás como el conejo está como
hipnotizado y se deja hacer cualquier cosa, pero no te asustes porque es un
simple estado de relajación total. El siguiente paso, siempre que cuentes
con la ayuda de alguien, es cortarle las uñas, revisarle los dientes,
darle una medicina, etc. Si nadie puede ayudarte, existe una manera de hacerlo
tú mismo, pero corres el riesgo de que el conejo se despierte mientras
lo intentas. En todo caso, es sólo cuestión de práctica
así que pruébalo. Una vez lo tengas ya en trance sobre el brazo,
dale la vuelta con cuidado y apoya su espalda en una superficie lisa como una
mesa, un sillón o tus propias piernas. De este modo, podrás hacerle
las revisiones tú mismo.
El trance no es un método tan difícil como parece y es realmente
útil. El animal no sufre ni está dormido, sólo se encuentra
extremadamente relajado, por lo que no dudes en intentarlo cuando tu conejo
y tú ya tengáis una relación de confianza. Lo más
importante es no dejar de acariciarle hasta que esté verdaderamente ido,
y dejar que se despierte por sí mismo tras salir del trance.
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