
Los petauros son unas criaturas encantadoras con las que uno podría
encariñarse nada más verla, y este es precisamente el error que
no hay que cometer. Si compramos un petauro sin conocer exactamente cuales son
sus cualidades e inconvenientes, lo más seguro es que nuestro animal
acabe siendo infeliz, y que nosotros nos llevemos una gran decepción.
Lo primero que hay que saber es que estos animales son muy longevos (12 y hasta
15 años). Lo debemos tener en cuenta puesto que no valdrá que
nos cansemos de él cuando hayan pasado dos, tres o cuatro años.
En segundo lugar, los petauros son animales sociales a los que les gusta convivir
en grupo, es preferible, y casi se podría decir imprescindible, que no
mantengamos a estos animales alojados solos.
En tercer lugar tienen unos requerimientos alimenticios especiales, si no estamos
seguros de poder cubrir sus necesidades alimentarias, es mejor que desechemos
la idea de mantener un petauro como mascota.
En cuarto lugar, los petauros tienen garras pequeñas pero afiladas, que
usan para trepar, y uno de sus lugares preferidos para hacer alpinismo es su
dueño, con lo que es inevitable que suframos una cierta cantidad de arañazos
(nada grave, por supuesto) con cierta frecuencia.
En quinto lugar los petauros huelen. Si mantenemos su alojamiento limpio este
olor no tiene porqué ser perceptible, pero sí es cierto que los
machos, en la época de celo desprenden olor. Este olor no será
tan marcado como el de un hurón, por ejemplo, pero si que huelen bastante
más que una chinchilla.
En sexto lugar los petauros son animales nocturnos, y hay que respetar su sueño
durante el día. Si nos gusta irnos a la cama pronto, esta claro que un
petauro no es nuestra mascota (es raro que se despierten antes de las diez o
las once de la noche).
En séptimo lugar estos simpáticos animalitos requieren que les
dediquemos tiempo, al menos dos horas diarias, y a las horas a las que nuestra
mascota esté despierta. Un petauro encerrado constantemente y con apenas
contacto con su cuidador no es feliz.
Por último, un petauro nunca aprende a usar una caja de arena como los
gatos, así que deberemos estar dispuestos a que ocasionalmente nuestra
mascota pueda orinar o defecar por ahí, e incluso encima de nosotros.
Ante tantos inconvenientes se podría pensar que estos animales son únicamente
un fastidio. Nada más lejos de la realidad. Un petauro debidamente improntado
es un animal muy cariñoso con su dueño. Le encantará dormir
en uno de sus bolsillos, subirse a él y jugar. Son criaturas inteligentes
y activas, y la mayoría de los que tienen un petauro como mascota acaban
adorándolos.