Durante el acto de inauguración, este lunes, de las primeras Jornadas
Municipales sobre Prevención y Control de la Población de Aves
en la Ciudad, el concejal de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Madrid, Simón
Viñals, ha señalado que la presencia de aves, sobre todo palomas,
en la ciudad se ha convertido en una auténtica plaga y un problema ambiental
difícil de solucionar.
Las aves que habitan en las ciudades reúnen una serie de peculiaridades
que favorecen su desarrollo y proliferación. Entre ellas, la oferta alimenticia
proporcionada por los ciudadanos, "acción que es un gran error,
ya que alimentando a las palomas se las hace más procreadoras; más
viejas y más peligrosas de transmitir enfermedades a los hombres, por
lo que la gente no debería darles de comer", ha destacado Viñals.
Otro factor importante es la ausencia de depredadores que pudieran mermar la
población de aves en las ciudades. Estas circunstancias han llevado a
los responsables municipales a organizar estas jornadas, a través de
la Escuela de Sanidad y Consumo, para tratar de buscar soluciones que ayuden
a paliar el exceso de aves en Madrid.
Simón Viñals ha subrayado la importancia de aplicar el sentido
común en pro de un beneficio sanitario y ambiental, ya que "por
encima de los aspectos positivos de las aves en la ciudad, priman los efectos
negativos sobre las personas y edificios. Sé que estas jornadas van a
levantar polémica entre grupos ecologistas, sociedades protectoras de
animales o simples ciudadanos que disfrutan dándoles de comer o jugando
con ellas, pero mi obligación como responsable de Salud es llamar la
atención sobre este problema y recordar que estas aves, sean palomas,
cotorras o estorninos, pueden transmitir enfermedades infecciosas a las personas,
como salmonelosis o parasitosis". Además, el concejal ha manifestado
otros inconvenientes producidos por estos animales, como el deterioro en materiales
de construcción, así como en edificios y monumentos por efecto
de la acción química de los excrementos; los ruidos que producen,
especialmente por la noche y a primeras horas del día; los olores desagradables
que desprenden, y los efectos antiestéticos y repulsivos por la presencia
de excrementos".
En la actualidad, las únicas actuaciones que se están llevando
a cabo para acabar con este problema son la instalación de jaulones en
las terrazas y azoteas donde hay un número considerable de palomas, "pero
es insuficiente y no resuelve nada", ha manifestado Viñals. Asimismo,
para salvaguardar tanto las estatuas como los monumentos históricos de
los excrementos de las aves se utilizan pequeñas descargas eléctricas
para evitar que se posen, aunque "creo que en Madrid solamente funciona
este sistema en la estatua ecuestre del Rey Carlos III, en la Puerta del Sol",
ha recalcado Viñals. Para el concejal de Salud y Consumo, "lo ideal
sería que las palomas estuvieran en los parques y no habitaran en el
centro de Madrid y, para conseguirlo, creemos que lo mejor va a ser capturarlas
con una red, como se hace en otros sitios, de forma que se puedan sacrificar
las palomas que están enfermas y dejar al resto en parques periféricos
donde haya jaulones, de manera que puedan estar controladas".
En el programa de las Jornadas se van a tratar temas como el estudio de las
poblaciones de aves en las ciudades; la repercusión en la salud pública;
los daños asociados en el medio: edificación, parques, jardines
y mobiliario urbano, así como el control de poblaciones de aves en el
medio urbano. "El objetivo final de las primeras Jornadas sobre Prevención
y Control de la Población de Aves en la Ciudad es, por tanto, abrir el
camino para tomar las medidas pertinentes en un tema que es preocupante, ya
que diariamente se producen muchas quejas de madrileños por el tema de
las palomas y es necesario darles una solución", ha señalado
Simón Viñals. |