La cola es muy graduada y las rectrices exteriores normalmente llegan sólo casi hasta la mitad de la total longitud de las dos centrales. El pico es fuerte y de color negro, lo mismo que las patas. El iris de los ojos es pardo oscuro en los adultos y gris azulado en los pollos y en las jóvenes.
La Urraca es un pájaro realmente popular y bien conocido por su extraordinaria abundancia y la progresión de que hace gala, colonizando nuevas zonas cada año. Su hábitat favorito está formado por la campiña más pura con altos y grandes setos, arbustos y matorrales lindando con praderas y campo abierto sin que falten grupos de árboles, sotobosques, arboledas sobre caminos o carreteras, pinares marismeños y otros de laderas, pero eludiendo altos niveles por encima de 1.500 metros y zonas desarboladas. Prefiere la proximidad de las viviendas humanas y siempre está presente cerca de granjas, silos, almacenes, cabañas, frecuentando también rastrojeras, basureros, carreteras, pistas forestales, caminos, cunetas, etc.
Nunca solitaria, la Urraca vive en pequeños grupos de 4-12 individuos, muy a menudo también en parejas, pero no muy distantes unas de otras y ocasionalmente aquéllos se unen entre sí y forman bandos realmente numerosos que pueden llegar a alcanzar más de 50 pájaros. Cuando una Urraca atraviesa un espacio abierto volando alto, inmediatamente y a 100-200 metros le seguirá la otra componente de la pareja. Durante el día permanece posada en el suelo comiendo en grupos y también en ramas altas de los árboles, a menudo inmóviles, pero en general muy activas chillando incesantemente y persiguiéndose unas a otras. En el suelo camina en postura erguida manteniendo la cola levantada, aunque también salta de forma grotesca si está excitada. Al comer se agacha ligeramente y eleva y baja la cola. Acude siempre cuando observa que otros córvidos o buitres se reúnen sobre una carroña y entonces camina alrededor de ellos pausadamente y levantando mucho las patas manteniéndose alerta para realizar cortos vuelos o rápidas carreras que la pongan fuera del alcance de sus poderosos vecinos.
Pero también ella tiene un gran poder de atracción o asociación congregándose muchas sobre la comida. Su presencia alrededor o encima mismo del cadáver de un animal alerta a buitres, alimoches y cuervos. La Urraca permanece entonces a la expectativa en las proximidades hasta que la piel y los huesos de la carroña solamente conservan pequeños trozos adheridos de carne. Indudablemente existe, además, una clara jerarquía entre ellas momentánea o quizá será mejor decir que las más fuertes y agresivas dominan a las más débiles. Las luchas ante la comida son continuas y mientras unas comen pacíficamente siempre hay otras dos o más que se pelean, atacándose de frente o elevándose en el aire forman un gran revuelo de plumas y gritos hasta que la más débil queda en el suelo bajo las patas de la vencedora, que rápidamente abandona a su circunstancial enemigo y se dirige con majestuoso y calculado paso hacia la comida, amenazando a derecha e izquierda con el pico abierto a los demás comensales.
Vuela con fuerza y directamente, batiendo las alas pausadamente, pero con rapidez y no muy profundamente. Su silueta es entonces inconfundible notándose las alas cortas y redondeadas y la larga cola. Planea también, pero sobre todo al descender a un posadero, pero igualmente en pleno vuelo y lo hace por una distancia considerable. Siempre las parejas se dirigen en fila o en línea recta de un lugar a otro. A menudo bajan desde una altura considerable hacia el posadero, invariablemente en las ramas altas de cualquier árbol. Su actividad es constante, pero hay durante el día también largos períodos en los que las urracas permanecen inmóviles y como somnolientas posadas en las copas de los árboles o en lo alto de un matorral o seto. Rara vez, inmóviles en el suelo. Al atardecer, urracas de una extensa zona se van congregando en el dormidero formándose una reunión que no pocas veces supera los 100 individuos. Los lugares elegidos son variados, pero parecen poseer cierta preferencia por chopos y álamos al borde de carreteras y ríos y también por setos y matorrales densos cubiertos de plantas trepadoras. Pasa mucho más tiempo sobre matorrales y árboles que los demás córvidos. Corrientemente se bañan en charcos y aguas someras, aunque procuran siempre resguardarse de la lluvia.
Los grupos de urracas que se ven todo el año suelen estar formados por jóvenes sin emparejar. Cuando uno de los adultos muere el superviviente se empareja casi inmediatamente con una Urraca joven. Parecen ser así más frecuentes las parejas entre adultos y jóvenes que entre jóvenes únicamente. Son muy desconfiadas y no es fácil aproximarse a ellas. En cuanto adivinan o presienten el peligro llaman o chillan con fuerza y se alejan. Sin embargo, en muchas zonas rurales se mantienen cerca del hombre a pesar de que éste las persigue por los grandes daños que en general causan en los cultivos e, incluso, matando pollos de aves de corral.
Como sucede con otros córvidos, las jóvenes urracas cogidas en el nido son fáciles de domesticar y resultan muy mansas, no abandonando las proximidades de la casa donde se les da de comer. Sin embargo, ésta que era una costumbre tradicional en muchas zonas rurales, fue abandonada quizá por la facilidad que estos pájaros tenían para penetrar por puertas y ventanas abiertas y coger objetos brillantes que escondían, causando a veces considerables trastornos y conflictos de vecindad. El nombre de Urraca llegó así a ser sinónimo de ladrón.
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