Si usted es el propietario de un pájaro de cualquier especie enhorabuena,
si ese pájaro le hace compañía enhorabuena también
y si además le hace feliz no le quiero yo contar. Pero, ¿se ha
planteado alguna vez si hace usted feliz a su ave?. ¡ Con lo fácil
que es contentar a un pájaro!. Pues bien, en el cuidado de las aves hay
cosas tan sencillas, tan obvias, evidentes y palpables que, o ni nos las planteamos,
o las damos por hechas. Una de ellas es la ubicación de la jaula de nuestra
mascota. ¿Dónde situar a un simple pájaro en nuestra amplia
y confortable casa, o en nuestro jardín?. La respuesta parece simple;...
en cualquier sitio. Pues la respuesta es incorrecta. Se necesitan una serie
de condiciones mínimas destinadas sobre todo a garantizar la salud, tanto
física como "mental", de nuestra ave.
Si nuestra opción es tener al animal en una jaula dentro de nuestro hogar,
deberá de situarse en la habitación de mayor uso de la casa para
por una parte poder estar pendiente del pájaro continuamente, y por otra
para que nuestra mascota se sienta acompañada y distraída con
el ir y venir de la gente que entra y sale del cuarto. Parecerá una tontería
pero determinadas aves como las psitácidas, que cuentan con un "intelecto"
bastante desarrollado, pueden sufrir trastornos debido a la inactividad y al
aburrimiento. La jaula deberá colocarse a la altura de nuestros ojos
o algo inferior, en un lugar en que el ave tenga un amplio campo de visión.
Este punto y la distancia con respecto al suelo (a los pájaros les aterra
que la jaula esté en el suelo) le da al animal una gran sensación
de seguridad y evita su estrés. Sin embargo, nunca debemos colorcar la
jaula de nuestro ave a una altura tal que pueda mirarnos desde arriba, o sentirá
que es el jefe (animal dominante), lo que tendrá desagradables consecuencias
para su docilidad y aprendizaje.
Tendremos que evitar también la sensación de inseguridad que sufre
el animal en las jaulas de barrotes al encontrarse este sin una zona en la se
pueda sentir a salvo y a resguardo. Las soluciones pueden ser dos; O bien utilizar
una jaula tipo cajón, con lo que el pájaro sólo se sentirá
a la vista por la parte anterior de su alojamiento, o bien utilizar la convencional
jaula de barrotes, situándola contra una esquina del cuarto o pegándola
a una pared consiguiendo así que el pájaro se encuentre protegido
por al menos un lado de su habitáculo.
La jaula deberá estar situada en un lugar accesible, libre de humedad,
luminoso y sin corrientes de aire, a las que son muy vulnerables las aves. Cuando
nos referimos a un lugar luminoso, en ningún momento queremos decir que
el animal deba recibir los rayos del sol a plena intensidad. Tendrá que
tener una zona de sol y una de sombra donde resguardarse del calor intenso.
Nunca coloquemos la pajarera encima de un aparato calefactor de aire caliente
o de un radiador. Las aves soportan mejor temperaturas inadecuadas pero estables
(dentro de ciertos límites, por supuesto), a los continuos y rápidos
cambios de temperatura.
Si decide tener su pájaro fuera de casa, las normas a seguir son básicamente
las indicadas con anterioridad, teniendo, por supuesto, en cuenta, la temperatura
predominante en su lugar de residencia así como la especie que adopte
como mascota. Sus animales podrían pasar la temporada invernal en la
casa y durante el periodo de buen tiempo en un lugar al aire libre, asumiendo
que los continuos cambios de ubicación del animal producen gran desorientación
y desasosiego en este, acentuándose estas reacciones mucho más
en época de cría. La jaula o pajarera deberá estar en este
caso en una zona llana y resguardada, en la que los pájaros cuenten con
una parte de sol y otra de sombra, orientando la jaula hacia el sur o el este
para aprovechar mejor el sol de primeras horas de la mañana y evitar
los vientos fríos del norte.
Nunca emplace la jaula justo en la vertical de un árbol. El agua de lluvia
que escurra de la vegetación cercana, las hojas muertas, y las deposiciones
de las aves que duerman o se posen en el árbol irán directamente
a parar a nuestros pájaros. Además podemos contar en nuestro árbol
con visitantes no deseados que, aunque no puedan dañar a nuestros pájaros,
si podrán causarles un fuerte estrés. En prevención, es
conveniente, de todas formas, situar a las aves en un punto en las que sean
visibles desde la casa.
En el cuidado y cría de animales hasta el más mínimo detalle
es fundamental para garantizar la salud de nuestras mascotas. Cuantos más
requisitos cumplamos más saludables estarán nuestras aves y vivirán
más y mejor. Así que una vez expuestas las normas básicas
de un procedimiento tan sencillo como es la ubicación de la jaula de
su pájaro... ¿ hace usted feliz a su a su ave?.