Nada menos que cinco años de trabajo, 400.000 registros, 13.000 fichas de campo y el apoyo de 2.000 colaboradores repartidos por toda la geografía española han sido necesarios para llevar a buen término el "Atlas de las aves reproductoras de España" la más completa realizada hasta ahora sobre las aves reproductoras del territorio español, incluyendo Ceuta y Melilla. La elaboración del libro, que cuenta con más de 700 páginas, ha corrido a cargo de la Sociedad Española de Ornitología (SEO), con financiación de la Dirección General de Conservación de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente.
Este nuevo "Atlas de las Aves Reproductoras de España" puede considerarse como uno de los proyectos más importantes de SEO/BirdLife y servirá como referencia para trabajos posteriores para conocer la tendencia en la distribución y el estado de conservación de las aves en España. Y sin duda es también "uno de los proyectos en los que más importante es la participación desinteresada de nuestros socios y colaboradores", explican en esta organización conservacionista. Prueba de ello es que desde que comenzó el proyecto, en 1998, un total de 2.000 colaboradores se han dedicado a cubrir toda la superficie del territorio español, hasta conseguir 400.000 registros recopilados en 13.000 fichas de campo.
El Atlas dedica una doble página a cada especie, donde aparecen reseñados datos sobre su distribución, población, amenazas, tendencias y medidas de conservación que se están llevando a cabo e incluye ilustraciones, mapas y gráficos. Entre los datos sobre la situación de las aves en nuestro país la obra muestra, por ejemplo, que hay un aumento espectacular en especies como la garza real, el buitre leonado, el calamón común, la gaviota patiamarilla, la tórtola turca, etc. Por el contrario, otras especies están viendo decrecer su número, como es el caso del águila perdicera, el sisón común, el arao común, etc.
Realizar un trabajo de esta envergadura es difícil, porque hay comunidades, provincias o regiones con un número de socios y colaboradores suficiente como para asegurar una buena cobertura en un proyecto como éste. Pero en otras zonas la realidad es bien distinta "y la disponibilidad de colaboradores para éste y otros programas de seguimiento de aves es muy baja, como ocurre en gran parte de Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia, etc", advierten en SEO. Por eso, sus proyectos cuyo éxito radica en la participación masiva siempre están abiertos a todas las personas o grupos que quieran colaborar. "Evidentemente el nivel de experiencia es muy distinto en un colectivo tan numeroso y heterogéneo, lo que obliga en algunos casos a un esfuerzo extra de revisión de la información proporcionada y a completar, con observadores más experimentados, aquellas cuadrículas que lo requieran". También se hacen imprescindibles, para mejorar el nivel de los colaboradores menos expertos, cursillos de formación.