La Unión Europea continúa su lucha contra la gripe aviar con dos nuevos embargos, uno contra aves y productos avícolas de Croacia, donde fueron descubiertos dos focos de la enfermedad, y otro más amplio sobre las importaciones comerciales de aves de compañía.
En una nueva medida para evitar posibles contagios, prohibió ayer hasta el próximo 30 de noviembre la importación de aves silvestres procedentes de terceros países y endureció los controles sobre las introducidas por particulares en territorio comunitario.

Los Veinticinco aprobaron la propuesta en una reunión del Comité Permanente de la Cadena Alimentaria, que se reunió ayer en Bruselas tras detectarse en el Reino Unido la semana pasada un caso de gripe aviar altamente patógeno en un loro, importado de sudamérica, y que estaba en cuarentena. Al parecer, el animal se contagió al entrar en contacto con aves exóticas de Taiwán.
La propuesta de Bruselas afecta a las «importaciones comerciales de aves cautivas», que en los últimos tres meses alcanzó la cifra de 232.000. Se trata de «aves exóticas o domésticas, como los loros y las palomas, vendidas en Europa». La medida excluye las aves de corral.
Casos sospechosos
Las medidas, que serán efectivas en los próximos días, establecen algunas excepciones para pájaros que son trasladados entre zoológicos o instituciones similares. También permite la importación por establecimientos autorizados de huevos en incubación que hayan sido descontaminados a su llegada o cuyo destino sean los zoológicos.
Mientras la Unión redobla sus esfuerzos, la amenaza de gripe aviar suena cada nuevo día en un país diferente de Europa. En Macedonia, donde recientemente se hallaron mil aves muertas, los exámenes realizados hasta el momento no indican la presencia del virus de la enfermedad. También dieron resultado negativo los tests sobre algunas muestras de 9.000 aves muertas halladas en Hungría. En Alemania se han detectado rastros de Influenza-A, un tipo de virus de la gripe aviar, en dos de las 25 aves migratorias encontradas muertas el lunes en un lago del oeste de Alemania. Sin embargo, es pronto para determinar si se trata de la cepa más peligrosa.