Para qué sirve el anillamiento de pájaros

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Un pájaro anillado en el Parque del Oeste de Madrid puede volver a ser capturado en Suiza o Noruega. Anillar un pájaro supone darle una identidad única, que permitirá su seguimiento en cualquier lugar del mundo y conocer la evolución de su especie. Con motivo de la Semana de la Ciencia el Ayuntamiento de Madrid y la asociación SEO Bird Life, muestran a los curiosos o a amantes de la naturaleza, qué es y para que sirve anillar aves, en pleno corazón de la ciudad, en el Parque del Oeste.

Anillamiento de aves

Por la mañana, casi de madrugada los pájaros todavía no ven con claridad, tienen hambre después de haber pasado toda la noche en ayunas y aletean con fuerza un tanto desorientados. Es el momento ideal para que las aves caigan en las redes de los anilladores, instaladas en el observatorio ornitológico que el Ayuntamiento de Madrid tiene instalado en el Parque del Oeste. Una zona de arbustos bastante espesos donde los párajos vuelan más bajo, lo que permite su captura. En la trampa caen todo tipo de aves forestales como mirlos, carboneros comunes o un zorzal. Es una fría mañana de noviembre y el anillamiento debe ser rápido para que los pájaros no se queden entumecidos. Los más pequeños, los carboneros comunes, son los que más sufren las bajas temperaturas y los anilladores los mantienen calientes bajo su ropa hasta que les llega su turno de ser identificados.

Un grupo muy heterogéneo de estudiantes, curiosos y ornitólogos en ciernes acuden al observatorio del Ayuntamiento en una visita organizada con motivo de la Semana de la Ciencia. "Cada anilla tiene una numeración única en todo el mundo, una especie de DNI irrepetible para reconocer el pájaro en cualquier país", explica Álvaro Díaz, mientras coloca una anilla de aluminio en la pata de un nervioso zorzal común, que le picotea repetidamente en los dedos, "cuando tengáis un pájaro entre las manos no retiréis los dedos aunque os pique, porque si lo hacéis demasiado rápido podéis dañarle el cuello", advierte el anillador a un grupo de jóvenes que miran entusiasmados al pajarito atrapado. Álvaro aprieta la anilla con unos alicates, y comienza a medir al zorzal. Toma nota de su peso, el largo de sus patas, mide la cola, observa el tipo de plumaje, que le permite determinar la edad del animal, el sexo, la musculatura y la grasa. Una vez que acaba el proceso deja la pájaro en el suelo, que da unos saltitos y se aleja de sus captores a toda velocidad.

Anillamiento de aves

"El anillamiento no es un fin en sí mismo, es un instrumento para hacer estudios", explica la anilladora Arantza Leal. Gracias a la identificación de las aves se pueden determinar movimientos migratorios internacionales, conocer las especies reproductoras en cada país, estudios de supervivencia de cajas-nido ecétera. Al final del año todos los anilladores de España mandan los datos recogidos al Ministerio de Medio Ambiente, que los utiliza para los diferentes estudios. Sin embargo, a pesar de la importancia de anillar aves con carácter científico, muy pocos anilladores pueden vivir de esta actividad y se dedican a ella en su tiempo de ocio como voluntarios. "Convertirse en anillador no es nada fácil", asegura Álvaro Díaz, "tienen que haber hecho más de 50 salidas al campo, haber anillado al menos 50 especies diferentes y al menos 100 pájaros de cada especie". Una vez hecho todas estas prácticas un anillador profesional debe avalar la experiencia del aspirante y además este debe pasar un examen.

En España cuatro organismos proporcionan las acreditaciones de anillador: el Centro de Migración de Aves (CMA); la Estación Biológica de Doñana (EBD); el Grupo Ornitológico Balear (GOB) y el Instituto Catalán de Ornitología (ICO). Además cada anillador debe pedir un certificado a la comunidad autónoma en la que va a practicar esta actividad. "Nosotros estamos autorizados a capturar los pájaros con redes que para cualquier otra persona están prohibidas", explica Leal, "nuestra misión es puramente científica, por lo que atrapamos los pájaros, los registramos y les soltamos. En ningún caso podemos eliminar ningún ave, aunque algunas son muy dañinas en los hábitat en los que se establecen", añade.

"El anillamiento científico no es inocuo, sabemos que algún pájaro puede sufrir daños y que las aves se estresan, pero es muy necesario para estudiar su evolución", afirma Álvaro. En el grupo que hace la visita surgen todo tipo de preguntas: ¿Les hace daño la anilla?. "No claro, quizá les pesa un poco al principio, pero se acostumbran". ¿Se tarda mucho en convertirse en anillador?. "Unos dos años, pero se necesita mucha voluntad". ¿Cuántos anilladores hay en España?. "Unos 900, pero la mayoría son voluntarios".... Más de uno de los visitantes al Parque del Oeste se han sentido llamados por el canto de los pájaros y puede que repitan la experiencia.

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