De las 78 rapaces que viven en Barajas sólo 24 vuelan diariamente durante todo el año mientras que el resto están dedicadas a la reproducción, son ya viejas o están mudando el plumaje. "A esas 23 o 24 sumamos sólo unos meses la decena que cambia las plumas entre septiembre y marzo". La vida fértil de las hembras termina a los 14 años. Después, con la menopausia, sufren irregularidades en sus ciclos, por lo que ya no se las puede destinar a reproducir. Por eso si se trata de hembras "buenas" a los ocho años dejan de volar en el aeropuerto para dedicarse a la puesta y reproducción, tanto natural como por inseminación artificial. Los machos, por el contrario, son fértiles hasta los 20 años, es decir, prácticamente toda su vida ya que su longevidad está en torno a los 24 años, dependiendo de las especies.
Tipos
Porque no todas las rapaces de Alcándara de la Matilla son iguales. Para un profano podrían parecerlo pero basta que Jesús, Félix o algunos de sus compañeros dé algunas pistas para caer en la cuenta de que, como otras especies, cada uno tiene sus particularidades. Además de halcones peregrinos, gerifaltes, aplomados (perfectos para aves pequeñas) e híbridos hay otras rapaces parecidas pero no iguales. Son los harris y azores cuyo vuelo bajo es perfecto para perseguir y ahuyentar liebres y conejos en la zona de bosque y vegetación espesa que, aunque parezca increíble, también existe en el aeropuerto. Se evita así no sólo que haya liebres en las pistas sino que éstas no atraigan como presas a otras aves.
Jesús examina a Berenguela y Ginebra, dos de las hembras que trabajan en vuelo. Como ya es tradición, llevan nombres medievales, una idea de Rodríguez de la Fuente que los cetreros de este equipo han conservado "aunque son tantos halcones que tenemos ya que repetir o buscar otros". Ha encaramado a ambas damas al cuatro por cuatro para dirigirse a las pistas. Desde que salen del recinto y hasta llegar a su lugar de trabajo llevan los ojos cubiertos, en caso contrario se inquietarían y luego no las haríamos volar". Su "cerebro óptico" provoca que todo lo que no ven no existe y, por tanto, evita muchos riesgos, y por eso también "en la Edad Media acostumbraban a coserles los párpados", explica este cetrero.
Después de trabajar las rapaces vuelven a la mano de Jesús donde reciben alimento. "Algunas veces hacen capturas, sobre todo en época de migraciones, cuando sobrevuelan el aeropuerto aves despistadas que están de paso. En esta situación no conocen que sus depredadores merodean por aquí y es el momento en el que los halcones se lanzan a cazarlas. Si han hecho un buen trabajo y un gran esfuerzo dejamos que coman su presa y al día siguiente les damos una jornada de descanso". Así es como viven los halcones vigía del aeropuerto, perfectamente acostumbrados al medio y al rugido y trasiego de los aviones que tienen en ellos una salvaguarda de altura.
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