Carácter y comportamiento
Muy popular como ave de jaula en centro Europa, su canto es pobre y monótono pero aislado aprende a silbar diferentes melodías y su plumaje es un auténtico regalo para la vista. En pajarera espaciosa
pueden cohabitar con otras especies similares, siendo bastante pacíficos y adaptables. En jáulas, por parejas, resultan tímidos recién capturados y suelen morir algunos ejemplares por no adaptarse a la
cautividad. Una vez habituados son tranquilos y cómodos de mantener.
Reproducción
Cría muy bien en una amplia pajarera que sólo esté ocupada por una pareja, también en la jaula de las dimensiones antes indicadas en la que se coloque una cestilla para anidar en la parte posterior y una
pantalla de ramas de avellano o abedul ocultando el nido de la vista. Como materiales adicionales se les proporcionará musgo, pelote de cabra y ramillas finas desecho de poda de manzanos y perales. La
nidada de tres a cinco huevos, normalmente, suele nacer tras dos semanas largas de incubación. Los pequeños son alimentados por los padres, que deben disponer de una pasta a base de huevo, bizcocho y si es posible ninfas de hormiga.
Entermedades
Las típicas de los fringílidos de jaula, aunque pueden presentarse carencias debidas a una alimentación incorrecta o poco variada.