Carácter y Temperamento

Autor:  Catherine  Soriano  Página Web: » Angoras Turcos de Miraval

Carácter y temperamento

Angora Turco Istek de Miraval

Quien elija como compañero a un Angora Turco se encontrará con un gato inteligente, activo, fiel y cariñoso.

El Angora Turco siente fascinación por escalar los lugares más inaccesibles de la casa, le encanta trepar a lo más alto y contemplar sus dominios desde el lugar más elevado. Sin embargo, sabe sortear los obstáculos con exquisita delicadeza, y las figuritas de porcelana, la refinada marquetería y los pequeños tesoros decorativos quedan siempre a salvo de forma milagrosa… siempre y cuando no contrariemos sus decisiones, pues en ese caso es posible que su protesta nos haga reflexionar sobre la oportunidad de nuestro desafío. Hay que convencerle con palabras afectuosas, mimos y caricias. Posee un carácter fuerte y arrogante, y no soportará un trato despótico o rudo.

Dotado de una sorprendente inteligencia, el Angora Turco es capaz de reconocer un vocabulario básico (hasta un máximo de diez palabras) y de aprender determinados "juegos": practicará el "hockey" con cualquier pelota pequeña (¡o, en su defecto, con las bolitas de pienso!) y algunos ejemplares incluso son capaces de recoger la pelota o el juguete que les lanzamos y traerlo en la boca. Conservan fuertes instintos como depredadores (les encanta jugar a "cazar" ratones de tela o cuerda, en especial los que están rellenos de arena) y necesitan juegos que les permitan liberar su exceso de energía. Les encantan los juguetes interactivos y aprenden con facilidad a comunicarse de forma lúdica con sus propietarios.

Curiosamente, a pesar de esta apariencia indomable, el rasgo más destacado del carácter del Angora Turco es su afectuosidad. Es un gato enormemente cariñoso, devoto de su dueño y capaz de demostrar una extraordinaria paciencia con los niños.[3] Eso sí, es un ser muy independiente, prefiere convivir con un único humano y no siempre acepta a otros congéneres o, si lo hace, necesita su tiempo. En la mayoría de los casos, el Angora Turco tiene un favorito en la familia, a quien sigue de habitación en habitación y a quien da constantes y refinadas muestras de afecto (restregando su cabeza y su hocico contra sus piernas e incluso lamiendo sus manos y rostro).

Sin embargo, todas estas extraordinarias cualidades se ensombrecen casi siempre a la hora de exhibir un Angora Turco en una exposición felina. Detestan el ruido, las luces, los olores extraños, el incesante movimiento, los viajes y, sobre todo, les resulta insoportable sentirse encerrados en una pequeña jaula, ellos que aman los espacios libres y la tranquilidad de su hogar. Exponer un TUA exige grandes dosis de paciencia y una gran dedicación, pues se ha de acostumbrar al gato paulatinamente a ser acicalado, manipulado, elevado, aplaudido…


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