El gato Manx, llamado así en honor a la Isla de Man, en el mar irlandés
entre Inglaterra, e Irlanda, es una mutación en la que el gen dominante
resulta en la carencia de cola. Los fetos que heredan dos de estos genes dominantes
mueren en la matriz, pero a aquellos con sólo uno puede faltarles la cola
total o parcialmente o en ocasiones nacen con la cola completa.
Normalmente, los gatos sin cola se cruzan luego con Manx de colas completas para
crear la siguient generación. Desafortunadamente, el gen que causa la ausencia
de la cola llega a afectar alguna veces otras vértebras o provocar el mal
funcionamiento del músculo del esfínter.
Hasta los Manx con cola tienen una apariencia característica, con un lomo
corto, pata delanteras bajas y fuertes, las patas traseras más largas y
la espalda elevada en un arco continuo desde los hombros hasta la grupa redondeada.
El pelaje doble hace que de la impresión de estar bien acolchonado y la
calidad de éste es de mucho mayor importancia que el color.
Idealmente, el gato sin cola tiene un hueco pronunciado al final de la espina, la presencia de hueso o cartílago ahí, la falta del doble pelaje
o cualquier síntoma de las anormalidades que afecte la salud y el bienestar
de gato, se consideran imperfecciones. La falta de cola parece afectar el sentido de equilibrio del Manx y sus largas patas traseras le brindan un impulso poderoso.