Es seguramente en la comunicación directa que el gato muestra todos sus talentos de actor y fingidor e incluso su sentido de la tragedia.
Durante los encuentros con sus congéneres, el gato utiliza las posturas y las vocalizaciones, y transmite a sus interlocutores sutiles mensajes a través de movimientos de sus bigotes y orejas. Se enumeran cinco posturas, de acuerdo con las emociones del gato y los mensajes que desea comunicar.
El lomo arqueado es la postura más conocida . El gato despliega en este caso el máximo de sus capacidades para espantar, con el pelaje erizado, lo que contribuye a aumentar su volumen, la cola levantada como un escobillón y las pupilas completamente dilatadas.
Por el contrario, la postura amistosa se traduce en un pelaje en reposo y una cola curvada de forma característica.
En el caso de la amenaza, cuando el gato se halla tumbado sobre el lomo, bufando y mostrando las garras, es muy importante no interpretar esta postura como signo de sumisión , como en el perro. En este caso, el gato está decidido a todo para salir de la mala situación en la que se encuentra y el mordisco es inminente si el interlocutor insiste.
Los ataques entre gatos son siempre espectaculares desde el punto de vista auditivo. En realidad, suele tratarse simplemente de exageración, y es mejor así. Salvo en las peleas entre gatos machos, en la época del celo de las hembras, en las que se producen mordeduras, las peleas entre gatos se traducen por lo general en largos períodos de espera y de preparación para el combate, acompañados de bufidos. Luego se desencadena el ataque, breve y vivaz, con vocalizaciones impresionantes, que termina tan rápidamente como empezó.
Por último, no es raro que las orejas tengan movimientos asimétricos. En efecto, por un lado, el gato es sumamente curioso y utiliza perfectamente los medios estereofónicos con los que lo ha dotado la naturaleza. Por otro lado, el gato es capaz de cambiar de humor y los movimientos de sus orejas revelan los más mínimos cambios.
Los bigotes forman parte de las vibrisas, pelos táctiles particulares de los mamíferos (salvo el hombre). Su base es entre 5 y 6 veces más ancha que la de los pelos normales y termina en un seno sanguíneo, en suspensión hidráulica. La sensibilidad al más leve desplazamiento se ve entonces amplificada.
Distribuidos en grupos de 4 ó 5 en 4 hileras, a ambos lados de la nariz, se orientan según las actividades y las emociones del gato. Durante las actividades en las que el animal está alerta (caza, acercamiento amistoso, etc.), se orientan en un arco de circunferencia y se retraen con rapidez hacia atrás en caso de ataque. También se encuentran vibrisas por encima del carpo bajo la cara frontal de los miembros anteriores, justo encima de los ojos y algunos pocos mechones en los carrillos.