Problemas más comunes del gato sano

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Problemas más comunes

  • Diabetes: puede provocar un significativo aumento de la sed en los gatos y muchas veces se detecta por el olor a acetona de su aliento y porque en un principio aumenta de peso pero después lo pierde significativamente. Para saber si realmente el gato la padece, el veterinario debe proceder a realizar un análisis de orina y de sangre. El tratamiento a seguir suele basarse en un cambio en la dieta y periódicas inyecciones de insulina. Si nuestro gato tiene esta enfermedad, deberemos a aprender a pincharle.
  • Hipertiroidismo. Esta afección es una de las causas más frecuentes de pérdidas de peso y aumento de la sed de forma significativa en el gato viejo. Se debe a un pequeño tumor que se produce en la glándula tiroides, y a pesar de no ser cancerígeno, sí estimula la segregación de esta hormona en exceso. Cuando el gato la padece, suele presentarse un apetito voraz y diarrea. Probablemente nuestro gato también esté nervioso y demasiado activo. Se suele tratar con fármacos y mediante cirugía. Este último es un método más invasivo pero también mucho más eficaz. La decisión de someter al gato viejo a la intervención, debe ser tomada considerando la opinión del veterinario, ya que él es la persona que tiene los criterios más objetivos sobre la situación y estado del gato.
  • Cataratas. Esta es una de las afecciones más comunes en los gatos mayores. Lo más habitual es que comience con una pequeña nebulosa que vaya progresando a medida que el gato envejezca y no llegue a producir ceguera hasta edades muy avanzadas. Por lo general, el gato se va acostumbrando a esta pérdida progresiva de visión. Se adapta bien a ella y no requiere que se elimine la catarata. De cualquier forma, es muy aconsejable hablar con el veterinario de este problema y evaluar el grado de visión que ha perdido el gato.
  • Incontinencia. A pesar de que nuestro gato haya sido un animal muy limpio y siempre haya hecho sus necesidades en su bandeja, puede ocurrir que cuando es anciano este comportamiento sufra variaciones. No es infrecuente que se dé este problema y según los expertos las razones que originan esta incontinencia se deben a una infección urinaria o renal, lo que implica una evaluación del veterinario. También puede tratarse de pereza, es decir, nuestro gato es menos activo, más comodón y no ha ido hasta su bandeja, lo que nos obligará a adiestrarlo de nuevo, tal y como hicimos cuando llegó a casa. O simplemente puede deberse a un síntoma propio de su edad, es decir por la propia senilidad del animal. En este caso, habrá que tener paciencia y quizá poner más recipientes en la casa. Lo mejor es consultarlo con el veterinario, ya que si nuestro gato se encuentra en esta situación, probablemente su estado no goce de las mejores condiciones.
  • Problemas dentales. Como ya hemos señalado, el sarro es el gran enemigo de la dentadura de nuestro gato. Y precisamente, al igual que ocurre con las personas, para estos animales, llegar a viejos con una dentadura sana va a determinar claramente su calidad de vida. Al fin y al cabo nosotros tenemos la posibilidad de los implantes y dentaduras postizas, pero nuestro gato no. De ahí que debamos cuidar su boca desde pequeños, pero especialmente cuando sabemos que nuestro gato ha entrado en años. El sarro inflama las encías lo que facilita que las infecciones ataquen las raíces de los dientes, aflojándolos hasta que incluso se caigan, produciendo por otra parte dolores al animal. Hay que limpiar las acumulaciones de sarro en los dientes y poner los medios para que aparezca lo menos posible. Por ejemplo, la comida seca los ejercita y contribuye a aminorar el ritmo de acumulación de sarro en la dentadura de nuestro gato.

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