El gato no suele comer nada sin probarlo previamente, por esta razón,
los casos de envenenamiento son poco frecuentes. Sin embargo, ciertos venenos
le resultan agradables y, además, su instinto de cazador puede llevarlo
a comer pequeñas presas que hayan ingerido productos tóxicos.
El gato es deficiente con respecto a varios mecanismos de detoxificación y tiene menos tendencia que el perro a vomitar y eliminar un alimento inadecuado muchas sustancias tóxicas pueden afectar a su sistema nervioso. Las afecciones descritas en este capítulo son las más frecuentes, pero sólo constituyen una parte de los procesos patológicos que pueden afectar a un gato. En caso de duda sobre el estado del animal, consulte con su veterinario. En la mayoría de los casos, cuanto antes se trata una enfermedad, mayores son las probabilidades de curación, para gran satisfacción del
Los peligros domésticos
Si bien los gatos que tienen libre acceso al exterior son los que padecen enfermedades infecciosas y tienen accidentes con mayor frecuencia, los gatos de apartamento no están protegidos contra estos riesgos. Las caídas pueden producirse a cualquier edad, pero conciernen sobre todo a los gatos jóvenes inexperimentados es prudente instalar en las terrazas y los balcones una tela metálica o una red. La cocina es un lugar inseguro, donde el gato puede encontrar diversos objetos peligrosos: cocina, cacerolas con agua hirviendo o un plato caliente, freidora, cuchillos, latas de conserva abiertas, hilo de cocina impregnado con jugo de asado, etc.
Los productos peligrosos son: