Introducción
En los países con las cuatro estaciones bien diferenciadas como el nuestro, el invierno suele ser bastante frío. En estos períodos invernales se produce un aumento de las enfermedades respiratorias debido a que el sistema broncopulmonar se ve más afectado por la inhalación de aire muy frío. Además, los cambios bruscos de temperatura entre las casas y el exterior pueden afectar las defensas del individuo.
Como efecto directo de las bajas temperaturas, nuestras mascotas pueden sufrir alteraciones como hipotermia o congelación, y paralelamente se pueden producir también intoxicaciones con líquidos anticongelantes para automóviles debido a su uso frecuente en estos meses. La permanencia prolongada en lugares extremadamente fríos puede quebrar los mecanismos de regulación térmica de perros y gatos sanos. En los dos extremos de la vida, osea cachorros y animales gerontes, es donde se observa una mayor sensibilidad a las bajas temperaturas debido a deficiencias en la regulación térmica, con lo cual la exposición por breves períodos también puede producir alteraciones graves. Otro grupo de animales especialmente sensibles son los que se encuentran en un estado de desnutrición acentuado, los que hayan sufrido traumatismos violentos como atropellamientos por automóvil o la caída de un balcón los que padecen cualquier enfermedad debilitante o han quedado inmovilizados en trampas o jaulas al aire libre.
| <<Anterior [1] [2] Siguiente>> |