Jerarquía
En los años setenta, recuerda Sanz García, "es cuando, en la península ibérica,
se da la población de lobos más baja y apenas quedan entre 600 y 700 ejemplares,
lo que supuso que la especie se acercase peligrosamente a ese nivel irreversible
que lleva a su extinción". Actualmente la situación no es "tan grave" en el
norte peninsular, pero en el sur del Duero -declarado especie estrictamente
protegida- el panorama es el siguiente: en Sierra Morena, no hay constancia
de grupos reproductores ni de la presencia de ejemplares; mientras que en Extremadura,
existe ausencia de grupos reproductores.
Por su parte, al norte del Duero -donde el lobo está declarado como especie
cinegética-, su situación es: en Galicia, existe una generalizada reducción
poblacional del cuarenta por ciento; en Asturias y Cantabria, está estabilizado;
en el País Vasco, su presencia se consolida, al igual que en Castilla y León:
en la Rioja, es desconocido, y en Aragón aumenta su presencia. Por su parte,
en Portugal -especie declarada estrictamente protegida- existen varias manadas
y su número total es de entre 150 y 200 ejemplares. "El lobo va en manada
y la manada tiene una jerarquía", afirma el biólogo, quien explica que la sociedad
lobuna se basa en un estricto escalafón, donde existe una pareja dominante -o
pareja alfa-, formada por un macho y una hembra, "que encabezan el grupo, tanto
a la hora de cazar, comer o reproducirse". Ésta es seguida por los otros componentes
del grupo, pero siempre "según el sexo" -los machos siguen al macho dominante
y las hembras a la hembra dominante-.
Animal social
El canis lupus signatus se caracteriza por ser "un animal robusto,
de cuello ancho y musculoso; con hocico alargado y perfil recto. Sus orejas
son cortas, rígidas y trianguladas; y sus ojos son rasgados y amarillentos -aunque
algunos presentan ojos claros, ya que se ha observado que en ocasiones se produce
una progresiva aclaración del iris con la edad-. El lobo ibérico cuenta con
42 piezas dentarias. Mide entre cien y 140 centímetros y cuenta con una cola
de entre treinta y cincuenta centímetros. Estos animales pesan entre treinta
y cincuenta kilos y su altura oscila entre setenta y noventa centímetros. En
las fotografías expuestas, el autor muestra "el lobo como un animal social;
vive en manada, de no más de siete individuos y en madrigueras de gran vegetación
y siempre cerca de algún curso de agua". Su aullido es "muy característico y
es una manera de que cada animal se comunique con su manada. Es un grito diferenciador
de cada grupo".
La época de reproducción de este carnívoro es en abril. Las lobas tienen una
camada al año, de entre tres a seis cachorros y los amamantan con "mucho cuidado".
"Una loba cuida durante las seis semanas que dura la lactancia de sus lobeznos
y no se separa de ellos en todo este tiempo". Mientras, destaca el biólogo,
el macho la alimenta. Pasado un año y medio, los cachorros pasan a denominarse
lobos. "El lobo ibérico es un carnívoro", afirma Sanz García. "Además, gracias
a su cerebro muy desarrollado, son animales muy inteligentes". En cuanto a su
dieta, cazan desde grandes hervíboros -como el corzo, que es la pieza que más
les gusta-, hasta conejos, liebres, perros, zorros e, incluso, jabalíes. "A
veces, y por necesidad, ya que no les queda otro remedio para alimentarse, atacan
el ganado doméstico".
Problemas actuales
Considerado un preciado trofeo de caza, el lobo sufre actualmente persecución
por los cazadores españoles. Los ecologistas calculan que el ochenta por ciento
de estos animales que mueren en nuestro país "es de forma ilegal". "La sofisticación
de las armas de fuego -indica el grupo Ciconia- y la proliferación de sustancias
capaces de actuar como venenos letales hacen de la caza furtiva una práctica
habitual". Existe, además, según denuncian estas fuentes, "una
clara impunidad respecto a esta caza ilegal". Asimismo, a esta impunidad
"se añade el miedo que existe en las zonas rurales a denunciar a los furtivos,
a quien todo el mundo conoce, pero que son personas con los que se puede tener
problemas". Esta situación ha logrado generar un mercado negro de trofeos
en el que se venden cadáveres en buen estado por 700.000 pesetas; o un cazador
de cualquier punto de España puede tener acceso a la caza ilegal de un lobo
en la Sierra de la Culebra por 1.000.000 de pesetas. Además de la caza ilegal,
el lobo ibérico se encuentra amenazado por las subastas. Esto, afirma Ciconia,
"supone el incremento del furtivismo, ya que los cazadores que no hayan podido
comprar legalmente la muerte de un lobo se echarán al monte a por su furtivo
y codiciado trofeo, que podrán obtener con triste facilidad". |