El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil en aplicación del Convenio Internacional de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora Silvestres (C.I.T.E.S.) ha detectado de enero a julio del presente año un total de 97 infracciones en Madrid que han supuesto 64 denuncias.
Desde comienzos de año el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil ha detectado en Madrid un total de 97 infracciones, por las que se han instruido un atestado y 64 denuncias. Asimismo, se han realizado 32 actas y se han elaborado cinco informes, que han puesto en conocimiento de las autoridades competentes todos aquellos aspectos que pueden ayudar a mejorar el comercio legal e impedir el comercio fraudulento de las especies amenazadas. Según estos datos, Madrid figura a la cabeza en cuanto al número total de infracciones detectadas, seguida de la Comunidad Valenciana con 70 y Andalucía con 56.
El comercio ilegal es una compleja cadena que comienza por la captura, la destrucción o la recogida del animal de su hábitat natural y que termina en el domicilio de un particular, que en algunos de los casos desconoce el itinerario seguido por dicho animal. Principalmente, este año los distintos tipos de fraude detectados han tenido relación con la caza furtiva, el comercio ilegal, el contrabando de especies, la falsificación de los documentos que las amparan o la obtención de papeles auténticos aportando datos falsos.
La misión principal del SEPRONA es controlar la importación, exportación o comercio de especies amenazadas, protegidas o en peligro de extinción, que deben ir acompañadas de documentos que acrediten que se ha obtenido conforme a lo previsto en el Convenio CITES, que establece tres grupos de especies, según el grado de amenaza al que están expuestos los ejemplares. En un primer grupo figuran aquellas especies cuya supervivencia ya se encuentra amenazada y, por ello, solamente en circunstancias excepcionales se autoriza su comercio, como el caso del elefante africano. En otro grupo están aquellos que podrían estar amenazados en breve plazo si no se reglamenta su comercio, como los caimanes y, finalmente, en un tercer grupo se encuentran aquellas especies protegidas en el territorio de algún estado miembro del Convenio, que restringiendo su comercio intenta preservar su supervivencia como puede ser una determinada especie de perro.