ETA ha causado la mayor masacre de su historia. Las cifras hablan ya de 173
muertos y 711 heridos.
Los terroristas han diseminado de artefactos la línea
de Cercanías de Renfe que va de Atocha a Alcalá de Henares y Guadalajara.
Según las primeras investigaciones, los terroristas, que no dieron ningún
aviso, se colocaron hacia las 7,10 horas en la estación de Alcalá
de Henares y durante los escasos minutos que se detuvieron cuatro trenes consecutivos
que venían abarrotados de Guadalara entraron, dejaron mochilas con bombas
dotadas de temporizador y volvieron a salir. Asimismo colocaron un coche bomba
en el estacionamiento de Atocha, dejaron dos artefactos en mochilas abandonadas
en la estación, otro artefacto en las vías de la estación
de Pozo del Tío Raimundo y varios en las vías. Como consecuencia
de ello hacia las 7,35 horas comenzó una sucesión de explosiones.
Para entonces uno de los trenes se encontraba ya en el andén número
2 de la estación de Atocha veía cómo volaban los dos últimos
vagones; a menos de un kilómetro otro vagón del segundo tren que
había rebasado la estación de Méndez Álvaro saltaba
por los aires; en la estación de Pozo del Tío Raimundo estallaba
dos vagones y en la de Santa Eugenia otro más. El resultado fue catastrófico.
Decenas de personas resultaron muertas en el acto y sus cadáveres quedaron
atrapadas por un amasiijo de hierros y centenares de personas con la cara ensangrentada,
muñones y heridas salieron como pudieron de los vagones. Hacia las diez
de la mañana, la Policía hacía explotar de forma controlada
un artefacto, al parecer encontrado en una mochila abandonada en el aparcamiento
de la estación de Atocha. Minutos más tarde también se
ha explosionado además un coche abandonado y con las matrículas
dobladas encontrado en el aparcamiento de la estación. Madrid se convirtió
como consecuencia de los atentados en un caos. Asimismo, los hospitales de la
capital se encuentran al límite de sus posibilidades para atender a los
centenares de heridos que han provocado los trágicos atentados. Renfe
decidió poco después de las 11,30 cerrar todas las líneas
con destibo a Atocha y Chamartín. La Policía recomendó
evitar los desplazamientos por Madrid. Por otra parte, la Asamblea de Madrid
ha sido desalojada por amenaza de otra bomba.
La Junta municipal del barrio
madrileño de Retiro organizó un hospital de campaña en
el polideportivo Daoiz y Velarde. Asimismo, fuentes de los hospitales 12 de
Octubre y Gregorio Marañón han confirmado el ingreso de centenares
de heridos relacionados con las explosiones. Los hospitales de Madrid están
desbordados ante la solidaridad de los madrileños que han acudido masivamente
a donar sangre.
Las unidades móviles instaladas en Puerta de Sol, Hospital
Puerta de Hierro, Hospital de Móstoles, Plaza de Castilla, Plaza de Manuel
Becerra y el Centro de Transfusiones de Valdebernardo tienen largas colas de
personas ante sus puertas. En el Gregorio Marañón donde han ingresado
más de 200 heridos, cientos de familiares esperan las continuas lecturas
de las listas de heridos. Las autoridades decidieron trasladar todos los cadáveres
al Pabellón 6 de Ifema para que los equipos forense reforzados procedan
a realizar las autopsias y puedan ser identificados por los familiares.