Por su lado, las células iridócitos, son aquellas que se encargan de reflejar en el cuerpo de los peces, los colores del hábitat circundante; por lo que será razonable encontrar peces con coloridos impresionantes en arrecifes coralinos, peces con colores moteados en zonas donde existen mucha vegetación, peces brillantes en litorales con fondos claros y éstos mismos podrán ser oscuros si los fondos profundos o de arena oscura.
Ahora bien, es claro que la coloración de los peces tienen su razón de ser y por ende los peces se valen de su coloración para comunicarse con su especie o con otra especie, los aprovechan por razones sexuales, para ocultarse de sus presas o de sus predadores.
Con lo anterior, se podría afirmar que la coloración de los peces no es única y constante, sino por el contrario, que la misma podrá ser cambiada por el pez de acuerdo a sus necesidades. La mayoría de estos cambios de coloración tienen por finalidad lograr el ocultamiento por el principio de anulación de la sombra contraria y los científicos le llaman Principio de Thayer, el cual se subdivide en cuatro fenómenos interesantes de ocultamiento.
Existen peces con la capacidad de cambiar ya sea rápida o lentamente de color dependiendo del ambiente donde se encuentra, y a esta característica se le llama “Semejanza Variable de Color”. Por ejemplo, tenemos que la trucha arco iris migratoria (Salmo Gairdneri), cuando se encuentra en los ríos, posee multicolor, con colores rosa en sus costados y manchas negras y al momento que emigran por el mar, sus colores cambian en su lomo a azul metálico y su vientre se vuelve blanco con los costados plateados (Lagler, 1977).
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