Reproducción
El macho, cuando está dispuesto a aparearse localiza un lugar que le
guste, este lugar normalmente está ubicado entre dos grandes piedras
o rocas y allí empezará a excavar y a construir un nido que le
servirá como reclamo a las hembras. Dado que el nido suele estar ubicado
entre piedras, conviene que estas toquen el suelo del acuario para que así
no corramos el riesgo de que se desequilibren al quitar la arena del fondo y
maten a la frontosa aplastándola o lo que sería aún peor:
romper el cristal.
Dado que el grupo ideal para reproducir frontosas consiste en un grupo de 1 macho por cada 3/4 hembras, el macho intentará seducir a cualquier hembra receptiva desde el nido, iniciando así un ritual de cortejo que consiste en movimientos espálmicos y vibratorios para llamar la atención, a su vez que cambia su coloración y se vuelve mucho más activo. Una vez que alguna hembra se decida, se pasarán un tiempo dando vueltas uno detrás de otro de tal manera de que la hembra vaya soltando los huevos, para que el macho los fertilice a la media vuelta y a la vuelta entera la hembra los recoja en su boca, para incubarlos dentro de ella durante algo más de un mes; el número de alevines depende de la edad y tamaño de la madre.
Sexado
Es una tarea bastante compleja el distinguir el frontosa macho de la hembra,
pero por norma general el macho tiene la joroba mucho más desarrollada
que la hembra (aunque se han dado casos de hembras con una gran joroba craneal),
el macho también tiene los filamentos de las aletas pectorales y caudal
bastante más largas y filamentosas que la hembra y por último
el macho suele ser de mayor tamaño.
Alimentación
La alimentación de las frontosas supone toda una gozada para los ojos,
pues agradeceran cualquier clase de comida, que devorarán con su enorme
boca como los buenos depredadores que realmente son. Aún así,
lo mejor será programar una buena dieta que impida que se desarrollen
carencias nutritivas.
Lo mejor para esto es proporcionar a nuestras frontosas un menú a base
de granulado o comida en sticks especiales para grandes cíclidos (estos
últimos especialmentes recomendables), con un soporte de larvas de mosquito,
tubifex, dapnia, artemia y mysis, pasando por un soporte vegetal como una hoja
de lechuga escaldada o preferiblemente algún compuesto con algas spirulinas.
A la vez podemos proporcionarles alguna sorpresa como mejillones, almejas, colas
de gamba crudas, trozos de calamar o sepia; personalmente no aconsejo el uso
de carnes procedentes de animales terrestres (vacuno, porcino, ovino...) pues
son carnes ricas en grasas y proteinas que pueden perjudicar a la frontosa,
de tal manera de provocar la esterilidad debido a un exceso de grasas.
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