Cría
El Julidochromis ornatus es quizás la especie más fácil
de criar de las que forman el género, y ya de por si se puede considerar
a todos los Julidochromis como fáciles de criar. El primer problema al
que enfrentarse es disponer de una pareja reproductora. Como ya hemos mencionado,
la mejor manera de conseguirlo es alojar media docena de ejemplares juveniles
de esta especie en un acuario de 100 l y esperar a que las parejas se formen
por si solas a medida que los peces crezcan. La madurez sexual se alcanza con
unos 8 meses de vida, y será para entonces cuando podamos observar los
primeros emparejamientos. Es muy importante destacar que el J. ornatus es una
especie que si bien ignora a otros habitantes del acuario salvo cuando molestan
peligrosamente sus lugares de puesta, se muestra terriblemente agresiva en el
caso de ejemplares de su propia especie. Los machos son mucho más agresivos
que las hembras, y la agresividad aumenta a medida que se aproxima la época
de cría. Se ha observado que las hembras desarrollan un comportamiento
especial de sumisión con presentación del vientre y movimientos
oscilatorios para evitar ser atacadas por sus cónyuges. Una vez formadas,
las parejas de julies son estables. Si bien en un principio nuestra media docena
de julies pueden haber convivido sin mayores problemas en un acuario de 100
l, en cuanto se empecen a formar parejas habrá que ir retirándolas
y alojarlas por separado en tanques de cómo mínimo 80 l. Si esto
no se hace Asi, es probable que acabemos con una pareja y 4 julies muertos.
En un tanque de 200 litros pueden llegar a convivir más de una pareja
de Julies sin que se den problemas. La agresividad se reduce si el numero de
lugares aptos para la puesta es elevado. Asi puede llegar a verificarse que
una pareja defienda su pila de rocas con unas cuantas piedras y un territorio
de a penas 15 cm alrededor de ella, mientras que si los ponederos escasean,
el territorio delimitado será mucho mayor, así como la fiereza
con la que se defenderá.
El acuario de cría para julies deberá estar provisto por tanto
de numerosas rocas formando grutas o proporcionarles cuevas artificiales como
tubos de PVC, macetas de barro cocido con un orificio de entrada lateral...
disimuladas con piedras. Cuantas más cuevas proporcionemos, mayores serán
las posibilidades de que nuestra pareja encuentre un ponedero de su agrado.
La puesta se realiza en las paredes y techo del lugar elegido, y frecuentemente
nos daremos cuenta de que el desove a tenido lugar cuando veamos a los alevines.
Los huevos se depositan de uno en uno o en gripos, y se puede decir que hay
dos tipos de puesta. Por un lado se pueden depositar un número muy reducido
de huevos (una docena o menos) con intervalos de 7 - 10 días, o la pareja
puede realizar puestas numerosas (20 - 50 huevos) con tres o cuatro semanas
de intervalo.
La eclosión se produce 3 o 4 días después de la puesta
(según la temperatura) y los alevines se fijan al substrato mediante
un filamento pegajoso. Ambos padres suelen participar en el cuidado de los alevines,
trasladándolos de un lado a otro, aunque en raras ocasiones es el macho
únicamente el que se ocupa de su cuidado. A los 7 días son capaces
de nadar libremente. La alimentación de los alevines no reviste mayores
problemas. Son capaces de alimentarse con nauplios de artemia, pero además,
puesto que los padres comen en sus inmediaciones, siempre se desprenden pequeños
fragmentos de comida que aprovechan sus crías sin mayores dificultades.
Cuando realizan la siguiente puesta los padres se desentienden de los alevines,
pero los toleran en su territorio si atacarlos, aunque no los protegen como
antes. Generalmente los alevines miden entre 1 y 2 cm cuando esto sucede. A
partir de este momento pueden llevarse a otro tanque cuando se desee.
El crecimiento es lento pero constante.
Hay que evitar realizar manipulaciones potencialmente estresantes como sifonados,
etc. En las cercanías del lugar de puesta, o se pueden desencadenar ataques
hacia la hembra que generalmente acaban con esta muerta.
No es recomendable mantener especies distintas de Julidochromis enanos en el
mismo tanque (J.ornatus/J.transcriptus) puesto que existe un riesgo más
que evidente de que se produzcan hibridaciones.
Acuario Comunitario
Hay que mencionar que no se deben mezclar especies de Julies enanos o se corre
el riesgo de que hibriden. Es muy importante que los peces dispongan de numerosos
escondrijos, y no hay que abusar en lo que respecto al número de ejemplares
de Julidochromis presentes. Esta especie sólo da problemas con ejemplares
de recién introducidos o de su misma especie, pero no suele molestar
a otros habitantes del acuario, por lo que puede convivir sin problema con otros
habitantes del lago Tanganika de dimensiones similares. Cuanto mayor sea el
número de escondrijos, menos agresivos se mostrarán los julies.
Es muy difícil introducir ejemplares nuevos de Julie en un acuario en
el que ya haya una pareja establecida salvo que sea muy extenso. Por tanto habrá
que intentar ubicar a la vez todos los ejemplares que vayamos a situar en un
tanque.
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