Reduciendo la producción de desechos
De los tres parámetros que hacen necesario los cambios de agua, dos
están relacionados con el ciclo del nitrógeno en nuestros acuarios.
Si controlamos, al menos en parte, la producción de substancias de desecho,
controlaremos también la acumulación de nitritos y nitratos en
el agua. Esta claro que es imposible evitar que se produzcan desechos orgánicos,
puesto que las criaturas vivas los producen, y en un acuario hay peces y plantas.
Sin embargo, si podemos tratar de evitar que se acumule mas materia orgánica
de la absolutamente necesario con algunas sencillas pautas, con lo que lograremos
espaciar aun más los cambios periódicos de agua.
- No hay que superpoblar los acuarios. Si aumentamos el número de peces
que viven en nuestro tanque por encima de lo aceptable, a parte de provocar
un estrés innecesario a los animales, vamos a generar una cantidad
de desechos que nuestro filtro biológico va a ser incapaz de transformar,
y aún cuando sea capaz de conseguirlo, es probable que nos encontremos
con que los niveles de nitritos y nitratos suben a una velocidad alarmante.
En los acuarios de cría se mantienen densidades muy elevadas de peces,
y hay que cambiar hasta el 50 % de agua cada dos días. No hay mucha
gente que este dispuesta a soportar esto.
- No hay que sobrealimentar a los peces. Si les damos más comida de
la necesaria vamos a aumentar la cantidad de residuos orgánicos en
nuestros acuarios de una manera importante. Por un lado, al incrementar la
cantidad de alimento, se incrementa la posibilidad de que queden restos de
comida, y los restos de comida son , junto con las defecaciones de los propios
peces, la principal fuente de desechos del acuario. Por otro lado, si un pez
come más, también va a defecar más, con lo que el otro
parámetro relacionado con el incremento de residuos orgánicos
también aumenta. Es mejor alimentar a los peces dos veces al día,
con menores cantidades, que solo una vez. Para saber si estamos dando comida
suficiente a nuestros peces, basta con observarlos. Si están sanos,
deberían buscar activamente la comida. Si 5 minutos después
de haberlos alimentado quedan restos de comida, nos hemos pasado con las cantidades.
- El funcionamiento del filtro biológico ha de ser óptimo. Si
el filtro funciona bien, las bacterias que en el habitan ya nos están
haciendo una parte del trabajo. Los filtros que combinan el mismo material
filtrante como asiento del filtro biológico y el mecánico (una
única esponja) suelen ser mucho menos eficientes que aquellos que disponen
de compartimentos o materiales separados para cada tipo de filtro. Los restos
orgánicos que se acumularían en el caso de un filtro común,
disminuirían la efectividad de la acción de las bacterias, y
si se procediese al lavado semanal de la esponja, estaríamos perdiendo
de manera constante colonias bacterianas en el filtro biológico.
- Es importante realizar, simultáneamente a los cambios periódicos
de agua, un sifonado concienzudo. De esta manera retiramos suciedad y restos
macroscópicos que a la larga se degradarán dando lugar, entre
otras cosas, a amoniaco.
- La limpieza del filtro, en especial del mecánico, es importante.
Los restos acumulados en el material filtrante sólo son una fuente
de amoniaco que las pobres y sufridas bacterias del filtro biológico
tendrán que trasformar. Lavando el material filtrante del filtro mecánico
una vez a la semana, les quitamos algo de trabajo.
- La presencia de plantas vivas en un acuario da más trabajo, pero
también contribuyen a retirar nitratos.
¿Cuánto y cada cuanto?
Llegamos pues a la pregunta final. ¿Qué cantidad de agua hay
que cambiar y cada cuanto tiempo?. No hay una respuesta única. Un acuario
poco poblado y con un excelente sistema de filtrado, puede que sólo requiriese
cambios de agua cada 10 ó 15 días, por ejemplo, mientras que un
acuario superpoblado, con especies de alto metabolismo o con un filtro ineficaz
podría requerir cambios de agua cada tres o cuatro días incluso.
La cantidad sustituida también es importante. Se puede cambiar un mayor
volumen cada mas tiempo, o menos litros con más frecuencia. En general
las plantas suelen empezar a agotar los elementos menos frecuentes en disolución
del agua en unos 15 días (según la densidad de plantación).
Con lo cual lo mínimo debería ser un cambio del 20 - 25 % del
volumen total cada 15 días. Sin embargo, y para las densidades mencionadas
de 1 cm. de pez por cada 1 - 2 litros de agua, si esperásemos 15 días
para realizar el cambio podría ser que nos encontrásemos ya en
limites peligrosos. Es recomendable pues realizar un cambio del 25 % del volumen
de agua del acuario todas las semanas. Un control de nitritos antes de cada
cambio nos ayudará a ver si las cosas van bien. Nunca debería
haber cantidades significativas de nitritos en el agua de nuestros acuarios.
Cada kit de medida (según refleje partes por millón o mg. / ml.)
nos indicará que niveles empiezan a ser preocupantes. Siempre deberemos
estar por debajo de estos límites. Si con los cambios semanales mantenemos
niveles demasiado altos, o cambiamos el agua con más frecuencia o en
mayor volumen, o buscamos reducir la producción de substancias nitrogenadas.