| Sifonado
Junto con los cambios de agua, el sifonado de un acuario es la segunda pauta
más importante a la hora de realizar el mantenimiento de un acuario.
El sifonado consiste en retirar la mayor cantidad posible de suciedad macroscópica
presente en el acuario absorbiéndola, para ello se emplea un artefacto
conocido como sifón, de hay la denominación del proceso.
Los sifones que encontramos en el comercio (a veces bajo el nombre de aspiradores),
son aparatos de plástico que se pueden acoplar a un bomba de aire o de
agua para conseguir que el agua circule por el interior del artefacto. De manera
muy básica podemos decir que constan de un largo tubo que podemos llevar
hasta el fondo para aspirar la suciedad, y que se comunica con una cámara
en la que esta queda retenida antes de que el agua sea devuelta al acuario.
Con un sifón se logra limpiar el acuario sin necesidad de extraer agua
de el. Sin embargo, si somos un poco hábiles podemos ahorrarnos unas
pesetillas fabricando nuestro propio aspirador, y tiempo si simultaneamos la
labor de cambio de agua con el sifonado.
Lo más cómodo para extraer el agua de un acuario en los cambios,
es utilizar un tubo de goma flexible de tipo manguera, que podemos encontrar
en cualquier ferretería o tienda de bricolaje. Cuando vaciamos el agua
de un acuario, esta es aspirada a través del tubo y enviada al lugar
de desagüe (un lavabo, water, cubo...), el agua es aspirada desde el acuario,
y por tanto, el efecto de aspiración que tan necesario nos resulta para
un adecuado sifonado ya lo tenemos. ¿Cómo transformar nuestra
simple manguera en un magnífico sifón? Nada más simple.
Para que una manguera de cambio de agua pase a ser un sifón eficiente
sólo es necesario que el extremo que se introduzca en el acuario este
dotado de un dispositivo en forma de copa. Hay elementos que realizan muy bien
esta función. La parte superior (la del tapón) de una botella
de plástico que haya contenido agua mineral u otro elemento susceptible
de ser consumido (por tanto atóxico) es uno de ellos. Nos bastará
con recortar la parte de arriba de la botella, practicar un agujero en el tapón
a través del cual pasaremos la manguera, y sellar el espacio que quedará
entre la manguera y los bordes del agujero con silicona. Otro elemento que también
suele ser útil, en especial para acuarios de pequeño volumen,
son los pequeños cartucho de plástico en el que vienen los carretes
de película fotográfica de 35 mm. El procedimiento es el mismo,
agujero en la parte posterior del recipiente (esta vez podemos desechar la tapa)
y sellado con silicona. Respecto a la manguera que empleemos, es preferible
que sea de material trasparente, así, si se produce un atasco, nos será
más fácil darnos cuenta de la obstrucción (la veremos)
y resultará más simple desobstruir el tubo. La manguera deberá
tener también una flexibilidad tal que nos permita desatascarla con cierta
facilidad y manejarla de manera adecuada. Si es demasiado blanda, aunque será
fácil desatascarla, nos resultara complejo orientarla hacia donde deseemos
sifonar salvo que sostengamos el sifón desde abajo y metamos todo el
brazo en el acuario. Si es excesivamente rígida, algún grano de
grava que se atasque en su interior puede dar al traste con nuestro sifón
para siempre.
Con respecto al diámetro de la manguera, cuanto mayor sea, más
será la potencia de aspiración, y también más rápido
extraeremos la cantidad de agua que queríamos cambiar, con lo que tendremos
que darnos prisa si queremos una limpieza concienzuda y a fondo. Cuanto más
grande sea el acuario, mayor podrá ser también el diámetro
del tubo del sifón. En general, aún en tanques de reducido volumen
hay que huir de aquellas mangueras de diámetro tan reducido que veamos
nuestra labor constantemente entorpecida por obstrucciones. Como norma general,
para acuarios de 80 a 120 l podemos emplear tubo de un diámetro algo
mayor que la grava más gruesa que hayamos empleado (siempre y cuando
no sean cantos rodados). Así si algún grano de arena acaba en
la manguera, la atravesará sin mayores problemas.
Ya tenemos nuestro sifón casero, y ahora, ¿cómo usarlo?.
El procedimiento es bastante simple, dirigiremos la copa del sifón a
aquellos lugares del fondo en los que se acumulen una mayor cantidad de desechos.
Para facilitar el sifonado, se suele recomendar que la grava se disponga en
pendiente desde el fondo y los dos laterales hacia el frontal y el centro del
acuario, con este relieve, la mayoría de los detritos acabarán
en la parte delantera del acuario, con lo que será más fácil
retirarlos por sifonado. Podemos pensar que el acúmulo de desechos en
el cristal frontal es bastante antiestético, pero la verdad es que en
un acuario bien montado y con un mínimo de mantenimiento, esto no llega
a ser ningún problema.
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