Introducción
Estos peces procedentes de México son sin duda los cíclidos más divulgados en las tiendas especializadas, cualquier aficcionado medianamente avanzado, ha tenido alguna vez algún cichlasoma meeki o boca de fuego (convencionalmente dicho) en sus acuarios. Sus formas y colores no son muy atractivos, pero el pez en sí, es muy interesante: su cuerpo es robusto y grisáceo, con una cabeza muy grande y su característica garganta roja. Los machos pueden llegar a medir 15 cm y las hembras algo menos, por lo que deberíamos ponerlos en acuarios de como mínimo 100 litros.
Suelen ser bastante más sociables que sus primos los cichlasoma nigrofasciatus, y su sentido de territorialidad no aparece hasta el momento de la freza. Así que podemos mezclarlos con cíclidos que requieran los mismos parámetros del agua (ph: 7.0, 26 º y bien oxigenada).
Para comer no ofreceran ningún problema y nos agradecerán si les procuramos algún gusano, trozos de carne o calamar. Obviamente la base alimenticia estará constituida por escamas artificiales, sticks y alimento congelado, al menos 3 veces por semana.
Sexado
Los machos suelen ser mayores, tienen la mancha roja de la garganta más viva y sobretodo la parte de detrás de la aleta dorsal terminada en punta, las hembras son más pequeñas, más apagadas de color y el final de aleta dorsal acabada en forma redondeada.
Reproducción
No es difícil, dependerá de si la pareja que habremos elegido, se entienda o no. Lo más seguro es que con el tiempo se forme la pareja y los dos límpien una piedra o bien excaven hasta encontrar el fondo del acuario, allí realizarán la puesta. En poco más de un día habran nacido los alevines que dependerán de los infusorios y artemia recién eclosionada, como crecen muy deprisa, pronto aceptarán la misma comida de los adultos.
Si la pareja se estresa (los ponemos en un acuario inferior a los 100 litros), tenderán a luchar y uno matará al otro.