Historia
El Clumber es el más pesado de los Spaniels, con el Basset y el ahora
extinto Spaniel alpino entre sus ascendientes. Es un perro de confianza, lento
pero seguro, en general confinado a áreas rurales donde es excelente
levantando piezas en terreno accidentado y como cobrador. Favorito de la realeza
británica, el Clumber tiene una historia romántica. En los años
anteriores a la Revolución Francesa file promocionado por el duque de
Noailles y se hizo famoso como ojeador y cobrador.
Al principio de las hostilidades
el duque francés llevó sus perros a Inglaterra y se los confió
al duque de Newcastle en Clumber Park, cerca de Nottingham, de donde tomó
su nombre. El duque francés encontró su muerte en la Revolución
pero la raza sobrevivió, en merecido recuerdo de su aristocrático
amo.
Los perros han gozado de bastante afición por parte de la realeza británica.
El príncipe Alberto, consorte de la reina Victoria, fue el primero en
alabarlos, y su hijo, el rey Eduardo VII estaba muy orgulloso de los ejemplares
que criaba en sus perreras de Sandringham. Como favoritos de reyes, estos spaniels
pronto se pusieron de moda. El rey Jorge V, hijo de Eduardo VII, era un gran
deportista y cazador, y continuó la tradición de usar Clumbers.
Es curioso mencionar que este rey nunca dejaba que cobraran sus Clumbers; para
eso traía a sus labradores. El rey Jorge continuó cazando hasta
avanzada edad, y de allí puede venir el mito de que el clumber es un
trabajador lento, pausado, bueno sólo "para viejos con bastón
de tiro" (es decir, las sillas de caza que se plantaban en el suelo, y
donde se esperaba la llegada de la presa).
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