Algunos vecinos han denunciado ya los hechos ante la Guardia Civil del pueblo, que se encuentra a la espera de los resultados de la autopsia Esta práctica prohibida la utilizan en ocasiones por cazadores y ganaderos.
Luna Vera Rivero se llevó el pasado domingo un gran disgusto, sus dos perros aparecieron muertos después de haber ingerido cebos envenenados. Rápidamente denunció los hechos ante la Guardia Civil y animó a sus vecinos a hacer lo mismo. Esta yunquerana llevaba semanas escuchando comentarios acerca de mascotas muertas por la ingesta de estos cebos pero, hasta ahora, nadie se había decidido a denunciar el incidente.
Luna Vera estaba pasando el día con su familia en una finca que tienen cerca del pueblo. Los perros campaban a sus anchas por el campo y los niños se entretenían recogiendo chirimoyas y verduras de la huerta. Fue por la tarde cuando descubrieron los cadáveres de las dos mascotas. Entonces recordaron los comentarios y las lamentaciones de sus vecinos, a quienes han animado! a seguir sus pasos y denunciar los hechos antes la Guardia Civil.
Afectados
Hace poco más de un año, también por aquella zona, otro hombre denunció la muerte de varios de sus animales por la ingesta de cebos envenenados. Entonces detuvieron al culpable y se celebró el juicio en Ronda. Y es que los perros no son los únicos afectados por esta práctica. El ganado y algunas especies protegidas como los buitres también se han visto dañados. De hecho uno de los problemas que ha dificultado la reintroducción del quebrantahuesos en la Comarca ha sido la proliferación de cebos envenenados y la muerte de aves por electrocución. Sin embargo lo que más temen los yunqueranos es que el veneno pueda llegar a manos de algún niño. "Los animales tosen y vomitan en el campo y los niños van detrás recogiendo las frutas caídas y los productos de la huerta. Con toda esta cadena el veneno podría llegar a afectar a alguno", se lamenta Luna.
Ahora todos están pendientes de los resultados de la autopsia y de la
investigación de la Guardia Civil. Y es que esta práctica- utilizada
en algunas ocasiones por cazadores y ganaderos- está castigada incluso
con pena de cárcel.