Está demostrado que la terapia con animales de compañía ayuda a los niños con retrasos mentales y deficiencias motoras
La Fundación Affinity, entidad que promueve el bienestar y la convivencia con los animales de compañía, va a implantar en Madrid un nuevo programa de terapia asistida dirigido a niños con síndrome de West (enfermedad de los espasmos infantiles). El programa se llevará a cabo conjuntamente con la Fundación Síndrome de West y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Villanueva del Pardillo.
En concreto, la Fundación Affinity contribuyó en el proyecto donando un Golden a los representantes de la Fundación Síndrome de West, quienes pondrán en práctica la terapia con grupos reducidos de niños y bajo la supervisión de un terapeuta en un aula que todos los viernes cede el Ayuntamiento de Villanueva del Pardillo. Ésta no es la primera experiencia de la Fundación Affinity en Terapia y Educación Asistida con Animales de Compañía (TEAAC) con población infantil, puesto que ya ha implantado programas dirigidos a niños y jóvenes autistas en el centro Mas Casadevall (Banyoles, Girona), en la Escuela Plançó (Lleida) y en el Colegio de Nuestra Señora de la Esperanza (Getafe, Madrid).
¿Qué es el síndrome de West?
El síndrome de West, denominado también de los espasmos Infantiles, pertenece al grupo de las “encefalopatías epilépticas catastróficas”. Los espasmos infantiles son un tipo especial de ataque epiléptico que aparece en el bebé durante el primer año de vida, y más frecuentemente, entre los tres y siete meses. Se caracterizan por la contracción brusca de los músculos del cuello, tronco y miembro, y van acompañados de una breve pérdida de conciencia. El síndrome de West está catalogado dentro del grupo de “enfermedades raras” (1 caso por cada 7.000 habitantes). En concreto, la incidencia de la enfermedad es de alrededor de 1 por cada 4.000-6.000 nacidos vivos, predominando el sexo masculino, y los antecedentes familiares de otras epilepsias son poco frecuentes. Las causas concretas se desconocen, aunque existen diversas hipótesis. Por lo general, se piensa que los espasmos constituyen una respuesta inespecífica de un cerebro inmaduro a cualquier daño. Si en un principio la atención sanitaria y educativa es primordial para el buen pronóstico de los enfermos, enseguida se hace patente la necesidad de una estimulación sensorial en todos los órdenes de la vida. Se ha observado curación completa del síndrome de West en los casos de causa desconocida (llamados idiomáticos); en los demás, el pronóstico global es grave. El retraso mental ocurre en el 90% de los niños afectados por el síndrome de West y con frecuencia se asocia con déficit motor, trastornos de conducta y rasgos autísticos. La mortalidad es del 5%. Entre el 55% y el 60% de los niños que padecen la enfermedad desarrollan posteriormente otros tipos de epilepsia.
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