Con una socialización temprana durante los primeros meses de vida, una correcta educación y ubicación social del perro en el seno familiar evitaremos este tipo de problemas. Pero ante todo debemos ser capaces de reconocer los comportamientos antisociales a tiempo y corregirlos con el debido asesoramiento profesional. El período del desarrollo más importante en un perro es justamente el de la "socialización". A esta etapa se le atribuye la génesis de los problemas de comportamiento, debidos esencialmente a un empobrecimiento o a una perturbación del desarrollo comportamental: socialización insuficiente a la especie canina o a la especie humana, miedos, fobias o ansiedad ante diversos estímulos. El período de socialización tiene lugar desede los 21 días hasta las 21 semanas. Si en esta etapa el perro no tiene contactos suficientes con un niño, con otros perros, con el tráfico… de adulto manifestará temor o agresividad hacia estas situaciones. Educar a un perro no tiene por qué representar un ejercicio que ocupe más tiempo del que el dueño del animal tenga para ocuparse de éste. Debe representar un momento agradable donde se combinará el juego con refuerzo (premios, caricias o palmadas) y paseos que se puedan disfrutar. El ladrido no es un defecto que haya que erradicar, es una forma de expresión que debemos modelar. Hay que tomar en cuenta que no siempre es un mecanismo de chantaje para conseguir un objetivo o una forma de decirnos que no le dejemos sólo; puede responder a un dolor, a una enfermedad o a un peligro inminente y debemos saber diferenciarlos.
Hoy en día y fundamentalmente en las ciudades se ha convertido en un
motivo de importantes conflictos vecinales. Representan el segundo motivo de
molestia por contaminación auditiva después del tráfico
vehicular. Cada casuística tiene su origen, sus formas de control y sus
terapias específicas, pero existen unas normas generales que conviene
tener presentes; no pegar, no gritar y no ceder con premios o golosinas a sus
reclamos. Los veterinarios especialistas en comportamiento animal son los profesionales
idóneos para el asesoramiento en los casos de ladridos obsesivos. Es
interesante tomar en cuenta una advertencia del Doctor Meder: "el castigo
sea el más sofisticado que haya podido crearse en cuestión de
educación perruna o en tratamientos de trastornos del comportamiento
no representa una solución duradera y además puede desencadenar
uno de los efectos secundarios más graves, como es la agresividad en
contra de quién lo ejerce. Además se debe considerar como prioritario
el confort de los animales y su seguridad".
| <<Anterior [1] [2] Siguiente>> |