La introducción de fauna exótica supone un serio peligro para las especies autóctonas de Madrid.
A menos 44 especies de fauna exótica han sido introducidas en la Comunidad de Madrid donde cuentan con poblaciones reproductoras en el medio natural. Las especies invasoras foráneas son consideradas la mayor amenaza para la diversidad biológica y su introducción puede poner en peligro la conservación de los hábitats naturales. Alteran la dinámica natural de los ecosistemas produciendo graves secuelas, como la extinción de poblaciones de otras especies o la degradación del suelo, y por lo general suelen ser más agresivas que las autóctonas y tienen un alto poder colonizador debido, entre otras causas, a su alta eficacia reproductiva y a su gran capacidad de adaptación a nuevas condiciones ambientales.
La introducción de especies exóticas suele acarrear en la mayor parte de los casos un impacto sobre la dinámica de las poblaciones nativas y sobre la estructura de la comunidad donde se implantan. Las principales causas de tal impacto suelen ser la predación sobre especies autóctonas que no presentan sistemas de defensa; la competencia con otras especies que ocupan el mismo nicho ecológico y que tienden a ser desplazadas; la alteración del hábitat y la consecuente modificación de la estructura de la comunidad donde se asientan; la hibridación con especies similares asentadas en dicha comunidad con la consiguiente contaminación genética y pérdida de diversidad biológica, y, por último, la transmisión de enfermedades y parásitos, a las cuales las especies invasoras están ya adaptadas o inmunizadas.
Según un informe de la Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (CODA), el 7 por ciento de las especies faunísticas que constan en el libro rojo de los vertebrados de España, realizado por el Icona, han sido introducidas por el hombre. El grupo de peces cuenta con 20 especies introducidas, las aves con 13, los mamíferos con 7, los anfibios con 2 y los reptiles con otros 2. "La invasión también afecta a la flora acuática y a la terrestre, con la presencia de plantas de jardinería que afectan a las especies locales", matiza Miguel Aymerich, subdirector de Conservación de la Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente. Las principales causas por las que se produce la introducción de especies son la explotación económica de la especie con una finalidad comercial (por ejemplo la peletería o la ranicultura), el fomento de determinadas actividades de ocio como la caza o la pesca (se han introducido muchas especies para tener más variedad), y la tenencia en cautividad como animal de compañía (sobre todo aves tropicales y reptiles).
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