Inmigrantes ilegales II

Autor:   Página Web: » Madrid Diario

La actividad cinegética no se queda atrás y también se ha podido constatar la presencia de colines de California y de codornices japonesas en diferentes puntos de la región introducidas para repoblar cotos de caza como alternativa a las tradicionales aves gallinaceas que habitan en los campos madrileños. Eso sin olvidar el hecho de que los gamos y los muflones, dos de las especies más representativas en la caza mayor, se extinguieron de forma natural en el pasado y fueron reintroducidos en numerosos cotos de la Comunidad procedentes, respectivamente, de Europa Central y de la isla de Córcega, por lo que, "a pesar de ser de la misma especie, han perdido parte de su variabilidad genética", según Miguel Delibes. Asimismo, también se han traido varias especies de cabras montesas del Norte de África, como el arrui, que están teniendo un importante efecto sobre la vegetación de las zonas montañosas. "Siempre que el número de estos animales sea compatible con la densidad del entorno no tiene por qué alterar el equilibrio natural, salvo que la carga sea excesiva", indica Juan Del Álamo, director general de Medio Natural.

tortuga de california

Con respecto al tercer motivo, existe la moda cada vez más extendida de adquirir especies exóticas (loros, serpientes, tortugas, ranas o peces tropicales) como animales de compañía, lo que supone "una gran irresponsabilidad, especialmente cuando la gente se cansa de ellos y los suelta o se escapan, provocando su introducción en el medio natural", indica Theo Oberhuber, portavoz de Ecologistas en Acción. De hecho, ya es habitual que cada cierto tiempo sea noticia en los medios de comunicación la aparición de alguna serpiente de grandes dimensiones en las inmediaciones de alguna vivienda de Madrid, y hace un par de años hubo varios testigos que aseguraron haber visto un caimán en el estanque del parque Juan Carlos I. Sin embargo, estos hechos aislados son meramente anecdóticos, y es mucho más preocupante la suelta indiscriminada que se está produciendo de otras especies procedentes de las tiendas de animales, como numerosos peces de acuario, de cuya presencia se tiene constancia en varias charcas de Madrid; las cotorras argentinas, que ya han establecido una colonia permanente en la Casa de Campo, desplazando a palomas y urracas, o las tortugas de Florida, "que en una pecera son graciosas unos meses, pero sueltas en ríos y charcas causan auténticos estragos", afirma Oberhuber.

Medidas más contundentes

Ecologistas en Acción viene denunciando desde hace varios años el continuo incremento de especies invasoras y la necesidad de adoptar medidas concretas, especialmente prohibir el comercio de estas especies, cerrar todas las granjas existentes que trabajen con animales exóticos, limitar la tenencia en cautividad de estas especies y realizar un seguimiento. "Estos animales no sólo provocan desequilibrios en el medio natural cuando se asilvestran, sino que también acarrean riesgos para la salud humana, ya que pueden introducir enfermedades nuevas", aseguran desde la CODA. "Además, a posteriori, erradicar las especies introducidas es muy costoso e incluso imposible, por lo que es muy urgente que se tomen medidas contundentes para evitar las causas", añaden. Según este colectivo, "en muchos casos es la propia Administración la que autoriza la introducción de especies alóctonas, a pesar de que por ley está totalmente prohibido".

En su política de prevención ante la introducción de especies invasoras, el Ministerio y la Consejería de Medio Ambiente desarrollan proyectos contra algunos de estos animales, como el visón americano, con campañas de erradicación con trampas selectivas, "aunque este método tampoco es muy popular entre los ecologistas", apunta Juan del Álamo, director general de Medio Natural. "Muchas de las especies alóctonas son introducidas de forma involuntaria y por desconocimiento", señala Miguel Aymerich, subdirector de Conservación de la Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, "aunque el problema surge cuando las especies infiltradas logran sobrevivir y acaban con las autóctonas". Según Aymerich, "el peligro de esta fauna invasora aumenta de forma exponencial con el comercio y la globalización".

cangrejo de rio

La Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid elimina sistemáticamente, con pesca eléctrica, las especies foráneas que habitan en determinadas charcas de la región, como cangrejos de río americanos, carpas, gambusias o tortugas de Florida, un método autorizado sólo con fines científicos para garantizar la supervivencia de los anfibios autóctonos. En las zonas húmedas de Madrid habitan catorce especies de anfibios, todas ellas amenazadas por las especies foráneas. "Dada su delicada situación, se ha creado una red de charcas de interés herpetológico, que pretende impulsar la conservación de estos microespacios como reservas para estos animales", apunta Paz González, viceconsejera de Medio Ambiente.

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