Sexo
Los hámsters son mamíferos y, por lo tanto, las mamás alimentan con la leche
a sus bebés. Para poder realizar esta función, el hámster doméstico (perteneciente
al género Mesocricetus) tiene de siete a once pares de mamas, que le permiten
amamantar de siete a diez pequeños a la vez, sin que ello le ocasione grandes
problemas. Las dos hileras de mamas se pueden observar claramente en los recién
nacidos, cuando todavía no tienen pelo. En la hembra adulta que no está en período
de lactancia están cubiertas por una fina pelusa, que se aclara cuando llega
el momento de amamantar.
El cuerpo de los machos, termina en forma puntiaguda, con una cola corta,
prácticamente desprovista de pelo. En el macho adulto los testículos resultan
bien visibles, puesto que se encuentran en el exterior y se alargan por detrás
el cuerpo. La distancia entre el ano y la abertura de los órganos sexuales es
mayor en los machos que en las hembras. El cuerpo de las hembras termina con
una forma más redondeada. Su cola es corta y está recubierta de una ligera pelusa.
Incisivos
Los hámsters forman parte del orden de los roedores que se caracteriza por
la presencia de dos fuertes incisivos en cada mandíbula. Los dientes carecen
de raíz y, por consiguiente, su crecimiento es continuo durante toda la vida.
Los incisivos son muy cortantes y por la cara anterior están recubiertos por
una dura capa de esmalte. En cambio, la cara posterior es más blanda. Dado que
roen continuamente cuerpos duros, como por ejemplo madera o pan seco, los dientes
se desgastan más por la parte posterior que por la anterior y, en consecuencia,
siempre están afilados.
La cabeza y la musculatura están estructuradas en función de los incisivos.
El cráneo es proporcionalmente grande, en relación con el esqueleto y su musculatura
está muy bien desarrollada. Como no tienen dientes caninos, hay un espacio de
encía (diastema) entre los molares y los incisivos.
Abazones
En ambos lados de la cabeza, desde las mejillas hasta los hombros, tienen unas
grandes bolsas, que reciben el nombre de abazones, formadas por piel dura y
seca, en donde almacenan grandes cantidades de comida que, si no consumen en
el momento, transportan a la madriguera. En el orificio de entrada tienen unos
pelitos que impiden que se salga la comida por accidente. Cuando quieren vaciar
las bolsas, las oprimen con las patas anteriores desde detrás hacia delante
y el alimento sale sin problemas.
Es impresionante y a la vez divertido, ver la cantidad de comida que logran
almacenar en sus abazones.
Gracias a ellos, pueden transportar mucha comida a la madriguera manteniendo
la total libertad de movimientos. En estas bolsas no tienen glándulas, es decir
que la digestión del alimento no empieza en su interior, sino cuando es masticado
con los dientes.
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