El hámster - Parte IV

Autor:  Mª Isabel Santos  Página Web: » Peluzzo

Sexo

Los hámsters son mamíferos y, por lo tanto, las mamás alimentan con la leche a sus bebés. Para poder realizar esta función, el hámster doméstico (perteneciente al género Mesocricetus) tiene de siete a once pares de mamas, que le permiten amamantar de siete a diez pequeños a la vez, sin que ello le ocasione grandes problemas. Las dos hileras de mamas se pueden observar claramente en los recién nacidos, cuando todavía no tienen pelo. En la hembra adulta que no está en período de lactancia están cubiertas por una fina pelusa, que se aclara cuando llega el momento de amamantar.

El cuerpo de los machos, termina en forma puntiaguda, con una cola corta, prácticamente desprovista de pelo. En el macho adulto los testículos resultan bien visibles, puesto que se encuentran en el exterior y se alargan por detrás el cuerpo. La distancia entre el ano y la abertura de los órganos sexuales es mayor en los machos que en las hembras. El cuerpo de las hembras termina con una forma más redondeada. Su cola es corta y está recubierta de una ligera pelusa.

Incisivos

Los hámsters forman parte del orden de los roedores que se caracteriza por la presencia de dos fuertes incisivos en cada mandíbula. Los dientes carecen de raíz y, por consiguiente, su crecimiento es continuo durante toda la vida. Los incisivos son muy cortantes y por la cara anterior están recubiertos por una dura capa de esmalte. En cambio, la cara posterior es más blanda. Dado que roen continuamente cuerpos duros, como por ejemplo madera o pan seco, los dientes se desgastan más por la parte posterior que por la anterior y, en consecuencia, siempre están afilados.

La cabeza y la musculatura están estructuradas en función de los incisivos. El cráneo es proporcionalmente grande, en relación con el esqueleto y su musculatura está muy bien desarrollada. Como no tienen dientes caninos, hay un espacio de encía (diastema) entre los molares y los incisivos.

Abazones

En ambos lados de la cabeza, desde las mejillas hasta los hombros, tienen unas grandes bolsas, que reciben el nombre de abazones, formadas por piel dura y seca, en donde almacenan grandes cantidades de comida que, si no consumen en el momento, transportan a la madriguera. En el orificio de entrada tienen unos pelitos que impiden que se salga la comida por accidente. Cuando quieren vaciar las bolsas, las oprimen con las patas anteriores desde detrás hacia delante y el alimento sale sin problemas.

Es impresionante y a la vez divertido, ver la cantidad de comida que logran almacenar en sus abazones.

Gracias a ellos, pueden transportar mucha comida a la madriguera manteniendo la total libertad de movimientos. En estas bolsas no tienen glándulas, es decir que la digestión del alimento no empieza en su interior, sino cuando es masticado con los dientes.