Los sentidos
La vista
Los hámsters no tienen buena vista. A más de un metro la visión no es muy
nítida y sólo distinguen sombras. Este inconveniente no impide detectar la presencia
de aves rapaces y ponerse a salvo. Tampoco distinguen los colores y ven todo
en blanco y negro. Pese a todo los ojos son grandes, redondos y protuberantes,
característica que les proporciona una visión de casi 360º. Otro factor que
nos impide tener un mayor ángulo visual es la colocación lateral de los ojos.
Los ojos suelen ser de color negro, aunque el hombre ha seleccionado una variedad
(albina) que posee los ojos de color rojo, más o menos subido. Este efecto se
produce por la falta de pigmentación en la retina. Al ser transparente el ojo
toma el color rojo de la sangre que fluye por los vasos sanguíneos. Algunos
hamstercillos, también los tienen color rubí, esto se produce porque sus papás
tenían genes de hamstercillo albino y la mezcla ha salido ni negra, ni roja,
sino un precioso color rubí.
El oído
Los hámsters tienen el oído muy desarrollado. Sus grandes orejas permiten oír
el menor ruido, incluso dentro del campo de los ultrasonidos. Para ellos, el
oído es muy importante: sí la vista no puede salvarles del ataque de
un ave rapaz, el oído es imprescindible para oír el silbido de las serpientes
o los crujidos producidos por otros predadores, frecuentes en su hábitat natural.
En la oscuridad de la madriguera, este sentido también tiene una importancia
fundamental. Gran parte de las relaciones entre la madre y los bebés se producen
a través del sonido. Los pequeños emiten un leve pitido, a veces con ultrasonidos,
mediante el cual comunican a la madre sus necesidades: hambre, frío, dolor,
miedo, etc. También para comunicarse con otros hámsters lo hacen por medio de
sonidos.
El olfato
El olfato es, sin lugar a dudas, su sentido más desarrollado. Toda su vida
está condicionada por los olores: se reconocen por el olor y reconocen el lugar
donde viven siempre gracias al olfato. Una madre puede llegar a matar a su hijo
si no reconoce su olor; un hamstercillo manso puede morder la mano de su dueño
si esta tiene, por ejemplo, el olor de un gato o de un perro extraños o si huelen
a comida.
Los hámsters que pertenecen a una misma nidada y que crecen juntos tienen el
llamado olor de grupo y se reconocen y se aceptan bien. Si alejas un animal
del grupo durante cierto tiempo, este perderá el olor característico y ya no
tendrá el derecho de pertenecer al grupo. En tal caso, si se le introduce en
la jaula es recibido como un extraño y, por consiguiente, es atacado.
La demarcación del territorio también la hacen a través de los olores (emitidos
por las secreciones de lass glándulas situadas en sus flancos) y, por lo tanto,
a través del olfato.
Es divertido ver cómo husmean todo lo que encuentran, incluido el aire, pero
es la forma que tienen de obtener información acerca del mundo que les rodea.
El tacto
Los hámsters son animales que viven en galerías subterráneas y que realizan
actividades durante las horas nocturnas. Por este motivo tienen el tacto bastante
bien desarrollado. En el hocico, especialmente alrededor de la nariz, tienen
unos largos bigotes que sirven para "medir" los orificios del suelo antes de
introducirse en ellos. Algunos de estos pelos se localizan también en la cabeza,
entre las orejas, en sucuerpo y en sus patitas.
Antes de penetrar en una cavidad, "toman las medidas" con los bigotes. En cambio,
cuando estan asustados se refugian en un lugar apartado (detrás de un mueble,
por ejemplo), sin fijarse en el espacio que hay. Esto explica que a veces se
queden "empotrados" y no tengan recursos para salir por ellos mismos. Por este
motivo, cuando se les dejan sueltos por la casa hay que vigilarlos para que
no se metan en este tipo de líos. Es más, esto puede ocurrir fácilmente porque
la reproducción en cautividad ha hecho que los bigotes pierdan su función y
los tengan casi de "adorno". |