Consejos para criar conejitos - Parte I

Autor: Rabbit´s Corner  Página Web: » Rabbit´s Corner- Conejos en la Red

La cría y sus consecuencias

Conejo La cría del conejos -aunque trate solamente de una camada- exige ciertas decisiones previas. Durante la crianza la madre necesita de mucha tranquilidad, pues si es molestada abandona a los gazapos o incluso puede llegar a matarlos. Por tanto, durante este tiempo, tanto nosotros como nuestros hijos deberemos renunciar a nuestro trato habitual con nuestros conejos.

Los gazapos necesitan tener sitio para poder desahogarse. Debemos ser conscientes de que ya no tendremos que vigilar a un solo conejo, sino a varios, mientras dan sus paseos diarios por la habitación. También es indispensable que la jaula donde se alojen sea de mayor tamaño, pues lo más probable es que no tengamos enseguida compradores para todos los conejos, por lo que, mientras los tengamos en casa, deberán alojarse en una jaula de la medida conveniente.

Para la jaula no es lo único que aumenta; también es mayor el consumo de pienso y, por consiguiente, las evacuaciones. Es sabido que el ganado menor produce estiércol, pero cuando hay crías, aún produce más. Ello significa que deberemos dedicar más tiempo a la limpieza de la jaula. Si estamos de verdad dispuestos a hacer estas concesiones, nada nos impide, pues, intentar la cría.

Las nupcias del conejo

Conejo

Para aparear dos conejos es importante saber que siempre se debe llevar la coneja al conejo, y no al revés. Pues aunque una hembra esté dispuesta a aparearse, trata al macho como un intruso que ha invadido su territorio, y lo maltrata mordiéndolo y arañándolo. En cambio, cuando la coneja se va a la jaula del conejo se siente insegura y permite que éste se le acerque sin oponer resistencia.

Si poseemos sólo la hembra, para la cubrición la llevaremos a un criador o a un conocido que tenga el macho que hayamos escogido. Reconoceremos la predisposición de la hembra al apareamiento por una ligera dilatación y un enrojecimiento de los órganos sexuales externos, y también porque tendrá un comportamiento inquieto e intentará reunir todo lo que pueda dentro de la jaula con la intención de construir el nido.

El conejo cortejará a la coneja ya dispuesta al acoplamiento, emitiendo unos gruñidos, mientras con los dos cuartos traseros extrañamente levantados va dando saltitos a su alrededor y la rocía de vez en cuando con orines. Este comportamiento típico de marcar el territorio le sirve al conejo para indicar que aquella hembra es de su propiedad. Finalmente se produce el acoplamiento, para el cual la hembra se aplana y se alarga, levantando el trasero. El macho entonces le muerde la piel del pescuezo y se acopla a ella. A veces la hembra se retira en el último instante e impide que el acoplamiento tenga éxito. Si el acto e cubrición se lleva a cabo, el macho se desliza a un lado de la hembra hasta el suelo, y se está un rato echado ahí, jadeando fuertemente por el esfuerzo realizado. Una vez efectuado el apareamiento, ya se puede proceder a separar los animales

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