¿Necesitan jugar los roedores?

Autor: animalls.net  Página Web: » Animalls.net

Si nos damos una vuelta por cualquier tienda de animales, seguro que encontraremos juguetes para mascotas. Los hay para perros, gatos, loros... los hay incluso para pequeños roedores. Muchos de estos juguetes llevan frases tan atractivas como "diseñados por psicólogos de animales". Así pues la pregunta que sin duda surge es, ¿realmente necesitan jugar nuestros roedores?. Esta será la pregunta que trataremos de responder en el presente artículo.

Hámster en bola, foto cedida por: www.peluzzo.com En primer lugar deberemos de aclarar algunos puntos. El comportamiento conocido como "juego" desde el punto de vista de la etología (estudio del comportamiento) esta destinado al aprendizaje y al ocio. Se ha podido demostrar que durante el juego se liberan substancias conocidas por el nombre de endorfinas que actúan sobre el cerebro provocando una sensación de bienestar. Es esta la razón de que a los animales les guste jugar. El comportamiento "juego" se da preponderantemente en los animales jóvenes, aunque también puede aparecer en los animales adultos de especies que desarrollen un comportamiento social, como por ejemplo el lobo.

En los roedores, salvo excepciones, los únicos animales que juegan son las crías. Entonces ¿Por qué hay juguetes para roedores?. La respuesta es bastante simple; los roedores adultos no necesitan jugar, pero sin embargo si necesitan entretenerse.
En la naturaleza, los roedores destinan la mayor parte de su tiempo a la búsqueda de alimento. En cautividad no hay necesidad de dedicar horas a estas labores, basta con acercarse al comedero y llenarse la barriga, esto tiene como consecuencia que el animal disponga de mucho más tiempo "libre".

Los animales son muy parecidos a las personas en muchos aspectos. Cuando uno tiene mucho tiempo libre, sin poder hacer nada, se acaba aburriendo. Como consecuencia de este aburrimiento, se desarrollan conductas para paliarlo.
La más inofensiva de todas es el sueño; si no hay nada que hacer, a dormir. La poca actividad de los animales puede ser desesperante para sus dueños y conducirles a la obesidad. Pero como ya hemos dicho, el sueño es la menos peligrosa de las conductas que puede generar el aburrimiento. Frecuentemente, este aburrimiento desencadena la aparición de conductas destructivas, hacia el alojamiento, otros animales o incluso el dueño.
Los animales que se aburren son a priori pendencieros. Se muestran agresivos hacia otros animales e incluso hacia sus cuidadores. Las peleas en estos casos suelen tener consecuencias mucho más graves y pueden incluso llegar a ser mortales.
La tercera posibilidad es que el comportamiento destructivo se de hacia el entorno. El animal roerá y destrozará todo lo que pueda para distraerse.
Por último si el entorno no es lo suficientemente rico en estímulos, pueden aparecer las estereotipias. Todos hemos visto alguna vez un animal encerrado en una jaula que realiza una y otra vez los mismos movimientos con precisión milimétrica, sin que dichos movimientos obedezcan a ningún fin. Estas actitudes nos indican que el comportamiento del animal esta gravemente alterado, generalmente de manera irreversible.
Estas alteraciones son mucho más intensas en aquellas especies que tienen un comportamiento social, en especial si se les mantiene alojados solos.

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