Alojamiento

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Alojamiento

Son animales muy sociables, que necesitan que se les dedique tiempo. Deberemos destinar al menos 4 horas diarias a nuestros perritos de las praderas. Privar a estos animales tan sociales de contacto con el resto de su clan (los humanos que le cuidan) es una auténtica crueldad. Un perrito de las praderas no puede vivir es esas condiciones. Si no podemos dedicarle tiempo, deberemos proporcionarle un compañero.
Los machos no llegan a adaptarse a convivir juntos debido a su territorialidad, pero dos hembras juntas no resultan ningún problema. El olor desprendido por sus heces y orina es mínimo, pero cuando se asustan o excitan, pueden desprender cierto olor por estimulación de ciertas glándulas situadas en torno a su ano. El olor se disipa rápidamente y sólo es una pequeña molestia (tampoco es que apesten). Para que su convivencia con los humanos sea adecuada han de adquirirse con 8 - 12 semanas.
Según parece, los machos son mejores mascotas para las personas adultas o que viven solas, puesto que se muestran más afectivos, inquisitivos y dispuestos a explorar y aprender. Las hembras, en contraposición, son animales más tranquilos, mansos y tolerantes, más predispuestas a interactuar con diversos individuos, y por tanto se supone que son más adecuadas como mascotas para familias o niños.
Imprescindible adquirir ejemplares criados en cautividad, pues están más socializados y adaptados a los humanos, si son ejemplares criados a mano mejor que mejor. Los ejemplares salvajes raramente llegan a adaptarse al contacto con las personas, aunque puede conseguirse en el caso de animales muy jóvenes.
Los animales adultos que no se han acostumbrado al trato con personas casi nunca se logra que lleguen a amansarse.
Requieren esterilización, después del primer invierno y antes de entrar en la época de celo, debido a que su carácter se modifica de manera radical en esta época. Se les puede esterilizar desde las 8 semanas y antes de los seis meses de vida.
La jaula destinada a uno de estos animales deberá tener unas dimensiones mínimas de 1 m. de largo por 60 cm. de ancho al menos 70 cm. de altura para un animal. Una pareja necesitará el doble de superficie aproximadamente (120 cm2). El tamaño de la malla a emplear en el alojamiento de unos perritos de las praderas no ha de ser superior a 1,25 cm. Es preferible una jaula de malla a una de barrotes. Espacios mayores podrían permitir que en un despiste nuestra mascota pudiese llegarse a romper una pata. El suelo no ha de ser de barrotes sino sólido, puesto que de otra manera, estos animales acostumbrados a moverse por un suelo "sólido" terminan por desarrollar problemas a nivel de sus pies. Las jaulas con varias alturas no son adecuadas para estos animales por dos razones. En primer lugar no trepan, por lo que los pisos superiores serían desaprovechados. En segundo lugar, podrían darse desagradables accidentes por caídas. Basta con pensar que en las grandes llanuras no hay muchos sitios en los que los perritos de las praderas puedan practicar sus habilidades trepadoras.
La jaula ha de contar con una puerta lo suficientemente grande como para permitir pasar al animal sin problemas ni estrecheces.
Muchos propietarios de estos roedores no usan ningún tipo de substrato en su jaula, pero si se quiere tener uno, no debemos usar nunca viruta de madera, panocha de maíz... u otros elementos susceptibles de causar irritación en el delicado sistema respiratorio de estos roedores.
Podemos utilizar papel de periódico cortado en tiras (sin tinta de colores) o una capa de papel de cocina. Los bordes inferiores de la jaula pueden cubrirse o introducirse toda la jaula en una bandeja de dimensiones adecuadas para evitar que pueden caer fuera restos.
Nuestros perritos de las praderas van a necesitar una serie de equipamientos en su jaula.
Un refugio en el que dormir y al cual poderse retirar a descansar es esencial para estos animales. Podemos usar diversos elementos para construirlos, pero un tiesto de barro lo suficientemente grande como para que nuestra mascota se construya un confortable nido, con una apertura adecuada para que acceda a él (unos 12 x 12 cm.
aproximadamente) y cuyo interior este más o menos oscuro va bastante bien. Para que nuestro pequeño amigo se sienta a sus anchas tendremos que suministrarle un material para su nido. Lo mejor y lo más recomendable sin duda alguna es heno de buena calidad, que no este pulverulento ni mohoso.
Una reja para el forraje y dos comederos de base ancha para evitar vuelcos, de acero inoxidable o barro cocido uno para los vegetales y el otro para el pienso y otros alimentos secos (semillas y pienso para perros) constituirán el equipamiento alimentario.
Así mismo han de disponer de un bebedero de botella, con el chupete de acero inoxidable y la botella situada por fuera de la jaula. Si no saben usarlo, deberemos proporcionarles un cuenco con agua que se limpiará y rellenara a diario en lo que aprenden.
Aprenden a usar una bandeja de arena como mucho con 5 meses de vida, debido a que en su medio natural ya tienen cámaras específicas para hacer sus necesidades. Necesitan un recipiente adecuado con unos 5 cm. de arena fina al que puedan acceder con facilidad para hacer sus necesidades. Generalmente vuelven a esta bandeja para depositar sus heces cuando permanecen sueltos si es que pueden acceder a ella, pero a veces (aunque raramente) están tan interesados en algo que se "olvidan" y ocurren accidentes, no obstante las heces son pequeñas bolitas secas, y su limpieza no es ni mucho menos problemática.
Como elementos lúdicos, podemos proporcionarles un sistema de tubos de PVC acodados, con un diámetro de 11 - 12 cm. que simulen un sistema de galerías. Así mismo necesitan elementos para roer como ramas de árbol (abedul, manzano, peral, sauce...) no tóxicas y no tratadas, elementos atóxicos de madera, bloques para roer... Se encuentran a gusto en un rango de temperaturas de entre 20 y 30 grados centígrados, pero pueden sobrevivir dentro de unos valores más amplios (sobre todo en lo referente a temperaturas bajas).
Una rueda de ejercicio (como las que se venden para hurones) siempre es un elemento recomendable para el alojamiento de los perritos de las praderas.
Cuidado, tienen tendencia a roer todo lo que hay a su alcance.

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