Cría
Puesto que no es posible mantener reproductores de esta especie como mascotas consideramos innecesario tratar este punto.
Alimentación y cuidados
Los perritos de las praderas se han adaptado a alimentarse con pastos y plantas de escaso poder alimenticio que encuentran en su hábitat. Requieren una dieta rica en fibra, y proporcionalmente pobre en proteína y especialmente en grasas (es lo que se llama alimentos volumétricos, elevado volumen en relación a su poder alimenticio). Una dieta inadecuada (por alimentos demasiado ricos) lleva irremisiblemente al animal a la obesidad y a desarrollar problemas respiratorios y cardiacos, llegando incluso a morir antes de alcanzar los 3 años de vida.
La dieta de un perrito de las praderas ha de estar compuesta por forraje verde
y seco (heno), libre de substancias químicas, medicamentos o pesticidas,
un poco de pienso para roedores (no medicado, no es necesario suplementar con
vitamina C), vegetales de hoja verde (aproximadamente media taza por ejemplar
adulto) y hortalizas (batatas, calabaza (sin semillas), habas verdes, zanahorias,
brécol... están entre las preferidas. De estas verduras suministraremos
como máximo dos cucharadas soperas por animal adulto. Se puede suplementar
la dieta con algo de pienso seco para perros (no más de dos cucharaditas
por animal adulto) y semillas y nueces (no más de una cucharadita por
animal adulto). Puede añadirse al alimento un compuesto polivitamínico
mineral si se desea. El forraje verde puede incluir las raíces de las
plantas, siempre y cuando se les haya retirado toda la tierra.
Cuidado con la alfalfa, no les sienta nada bien a estos roedores. En ningún
caso debería exceder el 25 % del total de la dieta del animal, y es mejor
evitarla (vigilar la composición de los piensos). Su apetito a veces
puede ser algo caprichoso, lo que aceptan hoy pueden rechazarlo mañana,
de hay que sea importante proporcionarles una dieta muy variada.
Existen piensos específicos para los perritos de las praderas, pero dudamos
de que estén disponibles fuera de Estados Unidos y Canadá. Siempre
han de disponer de agua fresca y heno a su disposición.
No necesitan ser vacunados, pero es recomendable que pasen por la consulta
del veterinario una vez al año y que se les realicen análisis
de heces cada seis meses.
Necesitan roer, puesto que sus incisivos crecen de manera continua y tienen
que desgastarlos, o terminan por desarrollarse hasta perforar su paladar superior
y causar daños irreparables.
Debemos limpiar su jaula cuando sea necesario (como máximo una vez a
la semana). Los comederos se lavan y desinfectan a diario, retirando la comida
no consumida, igual que el heno viejo. Al menos una vez al mes hay que renovar
el material del nido (sacarlo y dejar que el animal lo sustituya por heno fresco),
más frecuentemente si es necesario. El bebedero se rellena a diario,
y se limpia y desinfecta al menos una vez a la semana. Vigilar siempre que el
chupete del bebedero no esté obstruido.
Debemos de proporcionar algún tiempo de libertad todos los días
a nuestra mascota para que se ejercite. Es un buen momento para interactuar
con ella. Nunca debemos dejar un perrito de las praderas suelto sin supervisión.
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