Cría, Alimentación y cuidados

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Cría

Alcanzan la madurez sexual entre los 2 meses y medio y los 4 en el caso de los machos, y a los 5 meses las hembras, pero frecuentemente no crían hasta alcanzar un año de edad. En su hábitat presentan estacionalidad reproductiva, criando hasta 4 camadas en la época de lluvias. Los celos duran de tres a cinco días, con un ciclo estral de 21 a 25 días. La gestación dura alrededor de 21 días. Las camadas pueden ser de 1 a 12 crías, siendo lo normal de 2 a 4. Los ratones nacen ciegos y sin pelo, a los 6 días empiezan a tener pigmentación, y los ojos se abren alrededor de los 10 días.
Los pequeños comienzan a ingerir alimento sólido sobre los diez días de vida, y pueden considerarse independientes después de 1 ó 2 meses.

Alimentación y cuidados

La alimentación para los ratones cebras ha de estar constituida por dos tipos de alimentos esencialmente, concentrados y forraje.

Los alimentos concentrados tienen un gran valor energético en relación a su volumen. Lo que podemos emplear en la dieta de estos pequeños roedores son esencialmente pienso en bloques o gránulos para animales de laboratorio y una mezcla adecuada de semillas.
Los bloques para animales de laboratorio además de proporcionar alimento a nuestras mascotas son un elemento útil para permitir un adecuado desgaste de sus dientes.
La mezcla de semillas que empleemos deberá ser de calidad, con un pequeño porcentaje de semillas grasas como las de girasol, o incluso sin ellas (se las podemos dar a parte como golosinas). Las mezclas de alta calidad para ratones y jerbos son perfectamente válidas como alimento para los ratones cebra.

El mejor alimento volumétrico (escasa capacidad energética en relación a su volumen) que podemos suministrarle a nuestros ratones cebras es un heno de buena calidad. El heno de buena calidad contiene gran variedad de plantas distintas, es de textura suave, color verde y olor agradable. No debe ser pulverulento ni estar enmohecido. El forraje como alimento se lo proporcionaremos a nuestros animales en una reja para heno.

Además de estos componentes de la dieta que podemos catalogar como mayoritarios, hay otros que suministraremos a nuestros animales, y que contribuirán a hacer su alimentación más variada y a combatir la monotonía.
Las semillas grasas y nueces, siempre y cuando no estén ya presentes en la mezcla de semillas, pueden suministrarse en pequeñas cantidades a modo de golosinas. Si en vez de colocarlas en el comedero las esparcimos por el alojamiento, la búsqueda de estas delicias contribuirá a mantener entretenidos a los animales.
Un gusano de la harina o grillo de vez en cuando serán acogidos como un auténtico manjar por estos animales. Este tipo de "golosinas" pueden ser empleadas en la domesticación de estos animales para que pierdan el miedo a los humanos. Podemos dárselos en la mano y que se acostumbren a tomarlos de entre nuestros dedos, pero ojo, como ya veremos más adelante que la domesticación tiene sus inconvenientes.
Pequeñas cantidades de frutas y verduras (si nos pasamos les provocaremos una diarrea) como la manzana, el diente de león, la zanahoria, el brécol... son una valiosa fuente de vitaminas. Un poco de alimento infantil (potitos) de vez en cuando constituye una deliciosa y vitamínica variación en la dieta.

Algunas gotas de un complemento vitamínico mineral en el agua de bebida son una buena idea en momentos especialmente estresantes en la vida de estos animales, como la crianza, lactación y crecimiento, pero con una dieta variada no habría por qué recurrir a suplementación externa fuera de estos periodos.
La suplementación con calcio es también una buena idea, en especial en el caso de animales jóvenes y hembras gestantes y en lactación. Podemos suministrarles un trozo de hueso de ternera para que lo roan, y cascara de huevo, que les encanta. Emplearemos también formas de calcio fácilmente asimilables.

Lo ideal es alimentar a los ratones cebras dos veces al día, en especial en el caso de las hembras gestantes o en lactación. La comida sobrante ha de ser retirada a diario.

Puesto que orinan poco y sus heces son duras y fáciles de limpiar, podemos cambiar el substrato y la cama una vez a la semana. El agua se renovará a diario, y los bebederos se limpiarán y desinfectarán una vez por semana.

Nunca se debe sujetar a un ratón cebra por la cola, es muy frágil y siendo bastante probable que la dañemos. La mejor manera de sujetarlo es pasar una mano por debajo y situar la otra por encima a modo de copa sin apretar al animal para que no se sienta atrapado. De todas formas no es fácil que se deje atrapar, y si se escapa tendremos un grave problema a la hora de recapturarlo.
Si necesitamos inmovilizar al animal lo podemos sujetar por el pliegue de piel que tiene tras las orejas.
Se puede lograr hacer que un ratón cebra pierda el miedo a los humanos a base de paciencia. No hay que realizar movimientos bruscos cuando nos acerquemos a ellos, y debemos hablarlos con voz suave. Ofrecerles algún delicioso manjar de nuestras manos contribuirá a que pierdan el miedo. Sin embargo conviene saber que estas inquisitivas criaturas, una vez nos pierden el "respeto", no dudarán en morder la mano que les alimenta en busca de más comida. Hay que lavarse muy bien las manos antes de manipularlos, puesto que el olfato es un sentido muy importante en esta especie. Si nuestras manos huelen a comida, es probable que nos muerdan para ver si nuestro sabor es tan apetecible como nuestro olor. Si el olor que desprendemos resulta irritante, desagradable o causa miedo a el ratón cebra, también seremos mordidos.
Como conclusión podemos extraer que los ratones cebras son animales para ver pero no para tocar.

En el caso de los ratones cebras, especialmente los ejemplares que se alojan solos, es muy importante mantener entretenidos a los animales.

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