Crianza artificial
La crianza artificial (a mano) de erizos es una labor que no deberíamos
desearle ni a nuestro peor enemigo, por tanto siempre hay que hacer todo lo
posible para que la madre vuelva a aceptar a la cría. Debemos devolver
a la cría al nido empleando una cuchara. El restregarla suavemente contra
la cama del nido facilitará que los olores extraños desaparezcan
y la cría sea aceptada. Si su madre la rechaza y tenemos la suerte de
que otra hembra se encuentre en un momento de la lactación similar a
la primera, podemos tratar de conseguir que la segunda hembra la adopte usando
el mismo método (cuchara y frotar contra el material del nido).
Deberíamos esforzarnos al máximo por lograr que la madre acepte
a la cría de nuevo, puesto que la crianza artificial, a parte de ardua,
es muy compleja, y suele terminar en tragedia.
Para la cría artificial de erizos tenemos que emplear un sustitutivo
de su propia leche. Lo más parecido es la leche de oveja, y esta es sin
duda la mejor opción. Como no es fácil de encontrar, la otra opción
es el empleo de leche artificial para perros o gatos que puede encontrarse en
tiendas y clínicas de mascotas. La leche de oveja tiende a causar irritación
del ano en las crías, por lo que a partir de la tercera semana es recomendable
añadir plátano machacado como fuente de fibra. El alimento se
suministrará a una temperatura adecuada (que no queme al echarnos una
gota en el dorso de la mano), y lo más útil es emplear una jeringa.
Habrá que alimentar a los pequeños erizos cada dos horas de día
y de noche la primera semana, cada tres horas la segunda y tercera semanas,
cada 4 horas la cuarta, y a partir de este momento, en el que es probable que
los pequeños erizos ya empiecen a comer por si mismo podremos reducir
a 5 tomas diarios con un descanso nocturno de siete horas. La 5ª semana
podremos bajar hasta 3 ó 4 tomas al día, con un descanso nocturno
de 8 horas, y la sexta semana las crías deberían ser capaces de
alimentarse por si mismas (como mucho dar dos o tres tomas de apoyo, a partir
de la séptima semana que se apañen por si mismas). Durante las
primeras semanas de vida, las crías de erizo son incapaces de defecar
u orinar por si mismas, y su intestino llegará a reventar si no reciben
el estímulo adecuado, que no es otro que qué la madre les lama
el vientre y la zona del ano. Nosotros podemos simularlo con un pequeño
trozo de algodón humedecido con agua templada que pasaremos por la región
ventral hasta el ano dando un suave masaje después de la comida hasta
que los animales defequen u orinen.
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