Hay que evitar manipular a las hembras preñadas, especialmente en el
último tercio de la gestación, pues se corre el riesgo de provocar
un aborto.
El macho no constituye ningún impedimento ni molestia en lo que a la
crianza de sus hijos se refiere, e incluso colabora en ella, por lo que no es
necesario separar a los componentes de la pareja. Únicamente se debería
mantener aislado al macho de la hembra, y siempre de tal manera que pudiesen
verse, un día o dos inmediatamente después del parto puesto que
la hembra presenta a las 24 horas del nacimiento de sus crías un celo
fértil, y una nueva gestación durante el periodo de lactancia
agotarían al animal. Si hay más de una hembra gestante en el mismo
recinto, es recomendable separarlas, puesto que de otra manera es frecuente
que se pierdan una de las dos camadas.
Cuando el momento del parto esté muy cercano, la hembra se mostrará
inquieta y empezará a desarrollar conductas de anidamiento (recoger material
para preparar un confortable nido para sus futuros cachorros). El padre también
colabora en la construcción del nido. En estos momentos es importante
que proporcionemos un lugar tranquilo a la hembra y que la dejemos en paz en
la medida de lo posible.
Un parto normal y sin problemas en esta especie dura, como media, unos 45 minutos.
Las hembras primerizas tardan más en parir que aquellas que ya lo han
hecho antes. Podremos saber que el parto ha tenido lugar cuando veamos al orgulloso
padre encaramado en el techo de la caja de nidificación emitiendo silbidos.
Las crías de los degús, al igual que sucede en el caso de la
de las chinchillas, nacen comparativamente (con otros "roedores")
muy desarrolladas, como corresponde a un periodo de gestación tan largo.
Nacen cubiertas de pelo, y son capaces de valerse por si mismas relativamente
pronto. A las pocas horas de nacer los podremos ver ya pasear e inspeccionar
los alrededores del nido, y a los pocos días ya son capaces de empezar
a ingerir alimentos sólidos. Si mantenemos a nuestros degús en
una colonia en la que haya más de una hembra, comprobaremos que todas
colaboran en la crianza de los cachorros.
Las crías se independizan entre tres y cinco semanas después
del parto, y la hembra es susceptible de quedar de nuevo preñada a partir
de este momento. Se recomienda mantener a las crías con sus padres hasta
que tienen una edad de cinco a seis semanas.
Durante la gestación y la lactación es importante cuidar la dieta
de las hembras, debido a las mayores necesidades energéticas y nutricionales
que tienen durante este periodo. No viene mal proporcionar a nuestras hembras
gestantes un suplemento vitamínico mineral, prestando especial cuidado
al aporte de calcio.
Los degús no suelen presentar problemas asociados a la manipulación
de las crías como sucede por ejemplo con los erizos. Es perfectamente
posible comenzar a tocar a los cachorros a partir de unos pocos días
después del parto. Sólo debemos vigilar, si sacamos algún
cachorro de la jaula, que los padres no se muestren excesivamente nerviosos.
Si esto sucede es recomendable devolverle a la jaula y no volver a repetir la
experiencia al menos hasta que haya pasado un día. Las primeras veces
deberemos mantener cortos periodos de tiempo a las crías separadas de
sus padres, y a medida que pase el tiempo los iremos incrementando. |