La enfermedad de las aleutianas se reportó por primera vez en 1940, el origen
de su nombre se debe a que, en un inicio, solo se presentaba
en minks de color Aleutiano (azul), pero para finales de la
década de 1960 se comenzó a reportar la misma
enfermedad en hurones, solo que para ellos la enfermedad se
denominó "hipergammaglobulinemia", por que
el hallazgo clínico mas notable era el aumento de unas
proteínas presentes en el suero conocidas como gamma
globulinas.
Al final se descubrió que la causa de la enfermedad de las aleutianas en minks y la hipergammaglobulinemia hurones era un parvovirus. Se especula que el origen del virus responsable de la enfermedad de las aleutianas en los hurones fue una cepa particularmente virulenta del parvovirus del mink que de alguna manera mutó y se adaptó a los hurones.
Transmisión
El virus puede trasmitirse de un hurón a otro o de un mink a un hurón por contacto directo o en aerosol de orina, saliva, sangre o heces; o por medio de fomites (materiales como jaulas, ropa o juguetes contaminados).
Diagnóstico
El diagnostico puede establecerse de diferentes maneras,
lo más común es tomar una muestra de sangre
para detectar anticuerpos contra el virus en el suero. El
detalle es que con frecuencia se detectan hurones positivos
a la prueba que no presentan signos de enfermedad, por lo
que se asume que existen hurones clínicamente sanos
con capacidad de diseminar el virus sin enfermar, por ello
los resultados obtenidos de estas pruebas deben ser tomados
con sus reservas. Se ha reportado que hurones que tuvieron
contacto con el virus siendo adultos por lo general si se
infectan y son capaces de trasmitir el virus, pero rara
vez se enferman.
Lo mas certero es observar un aumento en gamma globulinas
(más del 20% de la proteína total de suero)
combinada con pérdida crónica de peso. Se
debe de sospechar de hurones que presenten proteínas
totales por encima de 7.5, sobre todo aquellos con albúmina
ligeramente disminuida.
También es posible detectar fragmentos de ADN viral
por medio de pruebas de PCR (Reacción en Cadena de
la Polimerasa), o detectar partículas del virus por
medio de microscopía electrónica, pero como
en el caso de la detección de anticuerpos, es posible
detectar partículas virales en hurones clínicamente
sanos.
El análisis de tejidos (biopsia o necropsia) provenientes
del riñón, bazo, hígado y nódulos
linfáticos mesentéricos a menudo facilitan
el diagnóstico.
Lesiones
El parvovirus por si mismo causa poco o ningún daño en los hurones, las lesiones que se producen son debido a la respuesta inflamatoria que genera su sistema inmune en respuesta al virus, el cual produce un gran número de complejos antígeno-anticuerpo asociados con la respuesta humoral, lo que conduce a una vasculitis sistémica, que a nivel de los vasos capilares en el glomérulo lesiona de manera importante la función de los riñones, lo que causa daño renal y finalmente la muerte. Es por ello que se dice que las lesiones que ocasiona el virus de las aleutianas son inmuno-mediadas. La severidad de la enfermedad en los hurones puede variar y dependerá en gran medida del origen del virus (un virus que se origina en minks es mucho mas virulento que uno originado en hurones) y de la cepa infectante. En las fases tardías de la infección se produce un cambio en la respuesta de los linfocitos T y B a la producción de antígenos contra el virus de las aleutianas y contra otos agentes, lo que explica la severa inmunosupresión presente en las últimas fases de la enfermedad.
Signos
La mayoría de los hurones infectados permanecen asintomáticos hasta poco antes su muerte. Sin embargo, por lo general la enfermedad se manifiesta al presentarse una perdida de peso crónica y progresiva, caquexia y melena. Las señales no específicas incluyen letargia y anorexia. En los casos crónicos y algunos casos agudos se presentan ataxia y paraplejia debidas a la respuesta inflamatoria localizada en la medula espinal. También son comunes anemia, trombocitopenia y/o leucopenia, así como hemorragias cutáneas e infecciones secundarias solas o combinadas durante la fase final de la enfermedad.
Diagnóstico diferencial
Se deben descartar desórdenes digestivos como enteritis de origen bacteriano y síndromes de mala absorción o mala digestión; así como otras causas de pérdida crónica de peso (neoplasmas) y de parálisis posterior. Cabe destacar que algunos tipos de linfomas en hurones pueden estar asociados al virus de las aleutianas.
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