Muerte en la carretera II Parte

Autor:  Valentín Pérez Mellado  Página Web: » Asociación Herpetológica Española

Sapo de Espuelas

CODA ha publicado también en la revista Quercus (Enero 1993) un resumen de los resultados. Basándonos en él y en datos inéditos amablemente proporcionados por CODA y que serán ampliamente detallados en el próximo Informe final, extraeremos los resultados más importantes. Los anfibios son aproximadamente una cuarta parte de los vertebrados atropellados (casi 10.000 anfibios de 14 especies), siendo Bufo bufo la especie más atropellada (mas del 75 % de los anfibios detectados. Otras 7 especies tienen proporciones similares, cada una alrededor del 2-3% del total de anfibios: Pleurodeles waltl, Salamandra salamandra, Triturus boscai, Triturus marmoratus, Alytes obstetricans, Bufo calamita y Rana perezi. El sapo común es también mayoritario en su mortalidad en otras carreteras europeas (LANGTON, 1989). La causa de la gran mortalidad de Bufo bufo respecto a otros anfibios podría estar en sus largas migraciones reproductoras respecto a otros anfibios europeos, su abundancia y hábitos terrestres y su amplia distribución. Además, las especies atropelladas detectadas son todas de zonas bajas, donde mayor es la red viaria.

En cuanto a los reptiles, aproximadamente 3000 individuos de 32 especies fueron atropellados (cerca del 7% del total de vertebrados), incluyendo serpientes, lagartos y quelonios. Varios ofidios son las especies más halladas, siendo Malpolon monspessulanus y Elaphe scalaris mucho más numerosas que otras serpientes. El caso más llamativo es el del camaleón (Chamaeleo chamaeleon) por ser el tercer reptil más atropellado a pesar de su limitada distribución en España y la, en principio, baja densidad de sus poblaciones, lo que revela una gran amenaza sobre ellas. Aparentemente en Cádiz y Málaga los camaleones se hallan en celo durante el verano y emprenden desplazamientos terrestres inhabituales. La lentitud del camaleón al atravesar las carreteras y el uso de éstas para solearse por los grandes ofidios serían la causa de su mayor mortalidad. Otros reptiles son mucho menos numerosos: Lacerta lepida, Coluber hippocrepis, Natrix maura, Podarcis muralis, Podarcis hispanica y Psammodromus algirus.

En cuanto a los puntos negros para la herpetofauna, el PMVC nos aclara su significado, ya que en ocasiones resulta algo inexacto y confuso (LÓPEZ REDONDO, 1992a,b). Un punto negro sería un tramo de carretera, pista o camino donde mueren atropellados animales en número claramente superior a la media conocida para otras carreteras de su área de distribución. Su longitud puede ser variable, aunque raramente serán menores de 100 metros y difícilmente se extenderán muchos kilómetros, debido fundamentalmente a discontinuidades en el hábitat. La mortalidad debe también tener una cierta continuidad en el tiempo, a pesar de la variabilidad anual por razones climáticas, característica de las migraciones en anfibios. Si bien los puntos negros se definen para una sola especie, en muchas ocasiones se superponen por ejemplo por ser lugares de migración obligados para los anfibios terrestres (LIZANA, 1992). El número de atropellos necesario para definir un punto negro dependerá por supuesto de la abundancia de la especie.

Se han detectado provisionalmente 23 puntos negros para los vertebrados. Muchos, como es lógico suponer, se encuentran en espacios naturales importantes para la fauna. Destacan por su importancia en número de especies y de individuos los puntos negros de anfibios, con miles de individuos muertos cada año, seguidos de los de reptiles, aves y mamíferos. Claramente las migraciones de los anfibios los concentran en determinados pasos, mientras que para el resto de los grupos, los atropellos se distribuyen más uniformemente. La mayoría de los puntos negros de herpetos se localizan en vías locales, a diferencia de los de mamíferos o aves, generalmente en carreteras de tráfico denso y rápido como las nacionales y comarcales.