Aprender a coger y manejar correctamente a nuestras mascotas es una necesidad.
Con ello evitaremos dañarlas y que nos dañen a nosotros. Hasta los
reptiles aparentemente más tranquilos e inofensivos pueden causar heridas
graves si no se manipulan con corrección. El pico córneo de una
tortuga puede hacer profundas heridas.
Quién no ha visto por la televisión
alguna vez como una boa o una pitón mordía a su dueño. Los
reptiles de dimensiones más reducidas tal vez lo único que nos hagan
es una pequeña herida, o nos den un doloroso mordisco, pero una pitón
de dos metros puede causarnos graves daños con su mordedura, y puedo decir
por experiencia propia que la mordedura de una iguana adulta es bastante dolorosa,
aunque no peligrosa. Hay una norma esencial que siempre se ha de respetar y es
que NUNCA se deben manipular reptiles venenosos salvo que se sea un experto. ¿De
que armas disponen nuestras adorables mascotas para hacernos saber que las estamos
molestando?. Comencemos la enumeración por las tortugas.
Como ya hemos dicho, algunas tortugas poseen en su boca un pico corneo que puede
causar heridas importantes si el animal es de cierto tamaño. Hay que vigilar
siempre la boca de las tortugas cuando andemos hurgando cerca de ellas, esto es
especialmente cierto para especies de cuello largo como Apalone sp. Tryonix sp.
o Chelidra sp., las cuales además son especialmente agresivas. Se han dado
ya varios casos de mordeduras graves por Chelidra serpentina (Tortuga aligator);
estos animales son capaces de proyectar su cabeza mediante su largo cuello a gran
velocidad, su mandíbula es capaz de ejercer presiones increíbles,
lo que sumado a su duro y afilado pico provoca los resultados ya mencionados.
De todas formas hay que decir que excepto las especies pertenecientes a los géneros
ya mencionados las tortugas suelen ser animales tranquilos que no muerden a los
cuidadores. Esto no quiere decir que haya que relajarse, esta comprobado que los
animales en general siempre golpean, muerden, cocean... cuando el cuidador más
confiado esta y menos se lo espera, precisamente porque esta confianza o relajación
le impide observar los signos que le indican que el animal está nervioso
y le puede atacar.
En el caso de los ofidios, la principal preocupación ha de ser la boca.
En el caso de ofidios de pequeño tamaño, un mordisco no nos causará
más que un doloroso recuerdo, salvo por supuesto en el caso de ser venenoso.
Sin embargo, a medida que se incrementa el tamaño del animal también
se incrementa la gravedad de la mordedura. Una boa o una pitón de 2 metros
tiene una dentadura respetable, sus dientes están curvados hacia dentro
para evitar que sus presas escapen una vez que han mordido (actúan como
arpones) puesto que es la mordedura el punto de apoyo que emplean para poder
estrangular a sus presas, de esto puede deducirse que si nos muerde a nosotros
nos causará una herida respetable. En los ofidios constrictores de gran
tamaño hay un peligro adicional, su cuerpo. Esta claro que una boa de
2,5 m. no es capaz de abarcar el cuerpo de una persona adulta, pero ¿dónde
solemos colocarnos estos animales para hacernos la foto?, efectivamente, en
el cuello. Esta claro que si a la boa se le ocurre apretar lo vamos a pasar
pero que muy mal. Los ofidios son capaces de atacar con una increíble
rapidez, más rápido incluso de lo que el ojo humano es capaz de
captar, no digamos ya de nuestros reflejos. Hay que partir de la premisa de
que la serpiente es más rápida que nosotros, y por lo tanto vigilar
de que el animal no este excitado o muestre signos de que va a atacar, puesto
que una vez que se desencadene el ataque nos va a pillar casi seguro. Como ya
hemos dicho nunca hay que fiarse, un animal que nunca haya atacado puede mordernos
al asustarse por ejemplo. Hay casos documentados de boas que no habían
mordido en su vida a nadie y que sin causa aparente comenzaron a atacar a todo
el que se acercaba a su terrario, llegando incluso a golpearse con los cristales.
Igualmente hay descritos casos en los que reptiles sometidos a anestesia con
ketamina se volvieron agresivos tras la intervención quirúrgica.
Los lugares de mordedura preferente para los ofidios son las manos y la cara.
Los ataques a las manos se producen generalmente cuando se realizan operaciones
en el terrario. Una causa muy frecuente de mordedura en las manos es la confusión.
Cuando el cuidador manipula ratones o le da la presa a su animal en la mano,
el olor del ratón llega a impregnarle, con lo que como su mano huele
a ratón, la serpiente ataca creyendo que es su cena. Los ratones hay
que darlos siempre con unas pinzas largas, y siempre que los manipulemos hay
que lavarse bien las manos para quitarse el olor. El otro lugar donde suelen
producirse mordeduras es en la cara ¿por qué?, por la curiosa
costumbre que tienen los dueños de algunos ofidios de confundirlos con
collares de perlas. Cuando tenemos una boa alrededor del cuello y decide mordernos
casi seguro que lo hará en la cara (nariz, orejas y labios son lugares
de preferencia), y debido a la posición del reptil, cuando queramos darnos
cuenta ya nos habrá mordido.
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