El llenado del estanque lo realizaremos con agua de una manguera utilizando
bastante presión y apuntando con el chorro sobre una piedra dentro del
estanque. Podemos ayudarnos de las precipitaciones para llenar parte del tanque,
pero de ninguna manera es aconsejable utilizar el agua de lluvia para rellenar
el estanque.
Tanto la periferia del estanque como su lecho deben de tener plantas. El milhojas
( Myriophylum), la elodea ( Elodea ), son dos buenas opciones como plantas para
el fondo. Podemos usar también plantas flotantes como nenúfares
y lirios acuáticos (profundidad mínima 30 cm) o también
Utricularia. Nunca plantemos en las orillas ni nenúfares, ni juncos.
Es conveniente tener algunas zonas abundantemente plantadas y otras libres de
vegetación. Esto dará seguridad y sombra a las tortugas al encontrar
buenos lugares para refugiarse. Las plantas acuáticas que pongamos en
el estanque ayudarán a mantener a raya a las algas. No olvidemos dejar
zonas libres de plantas para la natación. Es preferible que las plantas
acuáticas se mantengan en recipientes individuales (como macetas de barro
o de malla plástica) en vez de enterradas directamente en el fondo. Se
facilita el plantado y la retirada de la planta si lo necesitamos.
La colonización con microorganismos la realizaremos echando un cubo con
agua de una charca cercana que no presente signos de contaminación, en
el que previamente hayamos volcado un buitrón que pasaremos por las orillas
de dicha charca.
Es aconsejable levantar una cerca alrededor del estanque, de unos 40 a 50 cm.
de altura, y que esté enterrada en el suelo aproximadamente unos 20 cm.
El borde superior de la valla tiene que estar doblado hacia adentro para evitar
que los animales escapen. Nos conviene recordar que estos animales pueden sobrevivir
en las condiciones climáticas de la mayoría de Europa, y que son
grandes competidores con respecto a las especies autóctonas. En Alemania
ya hay graves problemas por la colonización de los habitat acuáticos
por parte de estas tortugas.
La valla estará formada por bloques en forma de "u" tumbados
de los utilizados en la construcción, madera impregnada, placas de cemento...
Una valla hecha de tela metálica no es una buena opción ya que
se puede oxidar, además de ser un lugar por donde las tortugas han adquirido
una gran habilidad para trepar.
Nuestro estanque puede ser concebido como un lugar destinado a que las tortugas
pasen los meses cálidos o como una residencia permanente para todo el
año en la que nuestras mascotas hibernen, coman, duerman, se reproduzcan,
etc. Si pensamos en la "charca" artificial como residencia habitual
la profundidad que le daremos será mayor ( de 100 a 120 cm. como mínimo)
para facilitar a las tortugas unas buenas condiciones para pasar el invierno.
A priori durante las épocas más calurosas las tortugas contarán
con suficiente alimento para sobrevivir aunque no está de más
que de vez en cuando les suministremos algo de comida. Durante los momentos
en los que no abunde la comida ( en la época fría) nuestras mascotas
estarán cómodamente alojadas en el interior o hibernando con lo
que no echarán en falta su ración diaria de comida.
En la parte central del estanque situaremos una rama, piedras planas bien asentadas
de fácil acceso o una rampa que permita trepar a los animales para tomar
el sol.
Proporcionaremos a nuestras tortugas recipientes adecuados para hacer la puesta
en el caso de que se decidan a criar. Estos recipientes los fabricaremos con
una tartera con 15 cm. de altura y 40 x 40 cm. con el fondo agujereado, rellena
de una mezcla de turba y arena suelta, Enterraremos el recipiente en un lugar
soleado y humidificaremos cada cierto tiempo su contenido.
El estanque nos permitirá, también alojar otras especies autóctonas
que colonicen este pequeño ecosistema creado por nosotros mismos si consiguen
llegar hasta él, como ranas, sapos, tritones y todo tipo de insectos.
Como especies ornamentales, a parte de las tortugas acuáticas podemos
completar el ecosistema con la introducción de peces de agua fría
como carpines, carpas Koi, peces dorados en todas sus variedades... Podemos
mantener hasta 25 cm de peces por cada metro cuadrado de superficie de estanque.
Pueden usarse densidades algo mayores si el estanque está abundantemente
plantado. Es recomendable dejar un mes desde que plantemos hasta que introduzcamos
los peces, para que las plantas estén ya aclimatadas cuando lleguen los
peces y además dará tiempo para que nuestro estanque sea colonizado
por los insectos y otros invertebrados que serán el alimento de los peces.
Para controlar una excesiva proliferación de mosquitos, no está
de más introducir gambusias en nuestro estanque. Estos voraces comedores
de larvas se reproducen muy bien e incluso pueden sobrevivir al invierno si
las condiciones climáticas no son muy duras.
La creación de un estanque de jardín no solo implica el construir
un lugar de veraneo o una residencia al aíre libre para nuestras mascotas,
sino que en realizar consiste en crear un espacio natural completo y compartido
por varias especies con nuestras propias manos, en el que podremos observar
sus cambios y evoluciones a lo largo de nuestra vida.
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