Debido a la peculiaridad de mantener dos ambientes tan distintos como el acuático y el terrestre, no todos los materiales de construcción son aptos para un acuaterrario. Se necesita un material impermeable y que no se deteriore por la elevada humedad y el contacto con el agua. Solo hay dos materiales que cumplan esta norma, el metacrilato y el cristal. El metacrilato es un material demasiado blando que se raya con facilidad. Además la necesidad de emplear láminas de elevado grosor para que el acuaterrario tenga una resistencia adecuada, hacen que los animales que se encuentren en su interior se vean distorsionados por los abundantes defectos que presentan las láminas de este material. El vidrio es mucho más duro, aunque también más pesado, y si es de calidad permite una visión nítida (se podría decir que casi perfecta) de lo que hay al otro lado. Así pues el material de construcción de preferencia es el cristal pegado.
Separación agua - tierra
Ha de ser nítida. Con frecuencia uno de los mayores errores que se dan en los acuaterrarios es que la separación entre ambos medios no está adecuadamente diseñada, lo que provoca, por ejemplo, que el substrato empleado en la parte acuática pase a la terrestre o lo que es peor aún, al contrario. La mejor manera de separar la parte terrestre de la acuática es mediante una lámina de cristal (con los bordes esmerilados) o metacrilato pegada formando una rampa. A esta rampa se pegará mediante silicona gravilla fina o guijarros para facilitar que los habitantes del acuaterrario pasen de una parte a otra sin problemas para subir o bajar por dicha rampa.
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