El muro exterior
Estará formado por bloques de cemento o de ladrillo de una altura tal que no permita la fuga de nuestros animales del recinto. Para ello la altura de la empalizada
para las serpientes y lagartos de pequeño tamaño es suficiente con que sea desde el suelo hasta arriba de un metro. Si contamos con serpientes que midan más de un l metro de longitud deberemos excavar una zanja profunda para que la pared tenga una mayor altura por el interior que por el exterior, de tal forma que la altura del lado interior debe de ser al menos de 20 cm. mayor que la longitud de la serpiente más grande a alojar.
Los cimientos se introducirán unos 50 cm. en el suelo, ya que hay reptiles que son unos excelentes excavadores y podrían abrir un túnel al exterior en poco tiempo. Con esta medida también evitaremos que visitantes no deseados puedan introducirse en el recinto causándonos graves daños en nuestra colección.
La parte interior de la pared se recubrirá de una capa fina de cemento. En su parte superior, hasta el extremo, colocaremos una o dos filas de azulejos o de cualquier otro material se superficie lisa y pulida, que proporcionarán una línea de contención para los reptiles alojados en el recinto, ya que no podrán trepar por la superficie de los azulejos.
Mucha precaución al respecto, ya que para anolis, determinadas especies de ranas y geckos no supondrá una barrera infranqueable.
Para completar el sistema de seguridad colocaremos en la parte superior del muro un alero de unos 15 cm de anchura todo a lo largo de la empalizada, como segunda barrera antifugas. Este alero puede ser de cualquier material, pero las planchas de plástico laminado se ha revelado como una buena opción para estos casos.
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