El Centro de Recuperación de Tortugas de Benicasim trabajará en la protección de anfibios y reptiles amenazados tras el éxito obtenido con galápagos en 8 meses.
María Teresa Vicente, la directora del centro realiza un balance muy positivo de estos primeros meses de trabajo, ya que hay que tener en cuenta que "el centro cuenta ahora con 900 tortugas de especies muy diferentes, que, en su mayoría, han sido donadas por particulares, lo que denota el interés de los castellonenses por participar en el proyecto de recuperación de los galápagos". En este sentido, la bióloga del centro, Marta Aguiló, explica que la actividad es tal que "muy pronto ampliaremos el ámbito de actuación a la recuperación de otros anfibios y reptiles que forman parte de especies deprimidas en Castellón".
No son juguetes
Por ahora, más de 6.000 niños han visitado el centro y han aprendido que las tortugas no son un juguete." No son juguetes". Con este lema, la Conselleria de Territorio inauguró el pasado mes de septiembre el primer Centro de Recuperación y Conservación de la tortuga mediterránea, en el Desert de les Palmes. Un espacio para la protección, cría y recuperación de esta especie de tierra que se ha convertido en un éxito después de que, en menos de un año, 200 ejemplares de esta tortuga en peligro de extinción habiten en el centro del paraje natural castellonense.
900 tortugas, a salvo en el Desert
El Parque Natural del Desert de les Palmes (Castellón-Benicássim)
acoge "Mas de les Tortugues", un centro pionero en España en
la recuperación y conservación de la tortuga mediterránea,
especie autóctona en peligro de extinción que a partir de ahora
contará con un grupo de especialistas encargado de su supervivencia.
Este proyecto contempla tres líneas de actuación. La primera,
la obtención de una población reproductora de tortuga mediterránea,
con objetivos marcados como la recuperación de ejemplares en cautividad
y semicautividad, la aclimatación en semilibertad, el seguimiento del
estado sanitario de estos ejemplares y el manejo de las crías obtenidas.
El segundo apartado es la difusión y educación ambiental. Para
ello se realizan campañas de recogida de ejemplares en cautividad, así
como de educación ambiental con visitas guiadas al centro, o el mantenimiento
de ejemplares, donados por particulares, de diferentes especies, géneros
y familias de quelonios con fines educativos.